Susurros Nocturnos - 16 de Enero, 2016

 

Jan 16 Sin escalas, pasando por la ciudad de ‘Porpoquito’

PREPÁRATE

Sin escalas, pasando por la ciudad de ‘Porpoquito’

Habacuc 1:3,4

¿Por qué me haces presenciar calamidades? ¿Por qué debo contemplar el sufrimiento? Veo ante mis ojos destrucción y violencia; surgen riñas y abundan las contiendas. Por lo tanto, se entorpece la ley y no se da curso a la justicia. El impío acosa al justo, y las sentencias que se dictan son injustas. NVI 

Hasta aquí, Habacuc esencialmente le ha preguntado a Dios: “¿Por qué no me respondes?” y también, “¿Por qué no castigas a los impíos ya?” Pues bien, en la parte final de su pregunta de tres partes, el profeta, al preguntar también acusa a Dios diciendo: “¿Por qué razón con tu falta de intervención permites que la perversión de Tu ley continúe?” En otras palabras, “Si eres Dios ¿por qué no haces algo?” Ahora bien, ¿hubo alguna vez una pregunta más actual que ésta? Pues les digo que, como Pastor, escucho esta pregunta infinidad de veces. 

Habacuc está a punto de comprender que el juicio de Dios no siempre llega de manera inmediata, pero desde el momento en que el guardia de la estación sopla el silbato de la sentencia de Dios, el tren del juicio comienza su marcha por dos rieles de tiempo paralelo. El tiempo de calma da lugar a que los corazones sigan endureciéndose como el concreto. El tiempo de amor permite que los espíritus contritos se arrepientan de todo corazón. Estas dos clases de tiempo parecen correr una junto a la otra en la ciencia de Dios, el riel más largo se curva en la dirección del tren del juicio hacia uno de los dos destinos posibles: la ciudad de ‘Porpoquito’ o la ciudad de ‘Destrucción’. Este tren se dirigía hacia ‘Destrucción’.

Es momento ahora de comprender lo siguiente: Uno de los indicadores de que hay un tiempo de calma es cuando los justos son rodeados por los impíos de forma tal que todo lo producido por el gobierno es perversidad. En otras palabras, hay un entorno específico, un cercado intencional y un asedio amargo al hombre justo con el fin de ocasionar una situación asfixiante. Sólo den un vistazo a los políticos y a sus financiadores quienes al proclamar que ‘el fin justifica los medios’, han forjado su camino hacia el núcleo de los pilares de nuestra sociedad que, aunque imperfectos, ¡estaban fundados en la Biblia! Al igual que un cáncer fuera de control, han corrompido los pulmones de nuestra nación, doblegado a los rectos, infectado el cerebro del ignorante y corrompido todas las áreas de la sociedad. La ciudad de ‘Porpoquito’ ha quedado atrás, mis queridos amigos, ya no nos queda salud y la curva en la vía está llegando a su fin. 

Debemos ahora prepararnos para un mundo muy diferente de injusticia brutal que rápidamente caerá sobre nosotros, aunque no será por siempre. ¿Estás preparado para esto? Porque observando a la distancia, veo que el tren ya se ha alejado de ‘Porpoquito’ y se aproxima a ‘Destrucción’. 

Reflexiona:- El SEÑOR omnipotente es mi fuerza; da a mis pies la ligereza de una gacela y me hace caminar por las alturas. Habacuc 3:19 NVI 

Ora: -  Señor, Tu momento de calma está llegando a su fin pues todo lo que hay es corazones duros y la larga sombra de un cartel que dice: “El trabajo nos hace libres”. ¡Oh! Señor, Dios y Rey, llévanos de regreso y ten misericordia de nosotros una vez más. Amén y que así sea.

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