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Psalms 31

En la lectura de hoy:

El rey David confía en Dios; la bendición del perdón; el Señor oye a los justos; la oración de David por el resguardo

Qué gran privilegio tenemos al unirnos con el rey David y las multitudes desde su tiempo hasta hoy y poder decir: «Bendeciré a Jehová en todo tiempo; Su alabanza estará de continuo en mi boca. . . . Engrandeced a Jehová conmigo, y exaltemos a una Su nombre. . . . Este pobre clamó, y le oyó Jehová, y lo libró de todas sus angustias. el Ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen, y los defiende» (Salmo 34:1,3,6,7). La alabanza en nuestros cultos, a la hora de la cena, y durante los devocionales diarios es algo bueno y justo, y es algo que llena nuestros corazones de gozo. Pero, el salmista nos lleva más allá de lo que se puede esperar durante un tiempo de la adoración y de la alabanza, pues él continuamente expresó su amor y su devoción al Señor. Por eso pudo escribir: «Y mi lengua hablará de Tu justicia y de Tu alabanza todo el día» (35:28).

Dios espera que todos nosotros le alabemos aun cuando todas las cosas parecen que van de mal en peor, especialmente cuando sabemos esto: «Muchas son las aflicciones del justo, pero de todas ellas le librará Jehová» (34:19).

«Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a Su propósito son llamados» (Romanos 8:28). El rey David sufrió numerosas injusticias a causa de los enemigos de Dios. Él se refirió a sí mismo « . . . como un vaso quebrado. . . . Mientras consultan juntos contra mí . . . (para) quitarme la vida» (Salmo 31:12-13). David podía haber llegado al punto de enojarse o culpar a otras personas por las injusticias en su vida. Al contrario, él declaró: «Mas yo en Ti confío», y con confianza pudo decir: « . . . Tú eres mi Dios. En Tu mano están mis tiempos» (31:14-15). Solamente cuando rendimos nuestras vidas a Dios es que encontramos la confianza, la paz, y la seguridad que deseamos. Esto no viene por «darle la mano» a Dios, pero sí viene por permanecer en Él — confiados que Dios es el que nos está dando la mano, pues Él así lo ha prometido, pues nosotros estamos en las manos de nuestro Padre Celestial (Juan 10:28-29).

Aunque, a veces, nosotros no tenemos el deseo de alabar a Dios por razón de algún problema que nos está preocupando, siempre tenemos que recordar que Dios todavía está sentado en el trono. Junto con David podemos decir: «Alegraos en Jehová y gozaos, justos; y cantad con júbilo todos vosotros los rectos de corazón» (Salmo 32:11). Sí, sin duda, y sin ninguna preocupación de las circunstancias, David dijo: «Bendeciré a Jehová en todo tiempo; Su alabanza estará de continuo en mi boca» (Salmo 34:1).

Pensamiento para hoy:

Una confianza en Dios que no vacila siempre nos lleva a tener un espíritu espontáneo de gratitud y de alabanza.

Lectura opcional: Colosenses 3

Versículo de la semana para aprender de memoria: Lamentaciones 3:22-23

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