Con Diseño Divino - La Semana del 18 de Febrero

Con Diseño Divino

El amor es…perseverante

De la Palabra de Dios: “El amor nunca se da por vencido, jamás pierde la fe, siempre tiene esperanzas y se mantiene firme en toda circunstancia” (1 Corintios 13:7, NTV).

Cuando era niña y más joven muchas veces batallaba con empezar las cosas y no quererlas terminar. Mi mamá en esos casos siempre me recordaba un refrán: “Ya te montaste en el burro así que ahora tienes que seguir…” No siempre me gustaba escuchar la frase y mucho menos tener que seguir “subida en el burro”, pero ahora cuando miro atrás veo cómo, si no hubiera sido porque mi mamá se esforzó en enseñarme la perseverancia, no hubiera logrado muchas de las cosas que logré.

Y si lo analizamos bien, la Biblia de tapa a tapa es un libro de perseverancia. Sí, Dios ha perseverado en su plan original, a pesar de nosotros, de nuestra infidelidad, de nuestras mentiras, nuestra desobediencia, nuestra falta de amor… a pesar de todo nuestro pecado. Dios ha perseverado. ¿Por qué? Porque…

“El amor nunca se da por vencido, jamás pierde la fe, siempre tiene esperanzas y se mantiene firme en toda circunstancia”.

Dios es la máxima expresión de amor porque el amor es su misma esencia. Y por tanto es también el modelo perfecto que tú y yo debemos seguir. Un modelo muy diferente al que nos rodea.

Seguro que has escuchado un montón de veces la socorrida frase “se acabó el amor”. Es una justificación que hemos inventado para no perseverar, para poder darnos por vencidos y no mantenernos firmes en la promesa que hicimos un día.

Tal vez has vivido la experiencia del rechazo de tus padres porque no cumpliste con las expectativas que ellos tenían para ti. A lo mejor en la escuela una maestra te dijo que nunca llegarías a nada, que no se podía tener fe en ti. Quizá una amistad en la que confiabas y con quien contabas de pronto se acabó por un sencillo desacuerdo… no hubo perdón y lo que parecía firme se desmoronó.

Todos son ejemplos de un modelo de amor torcido y marcado por el pecado de este mundo pero muy distante del diseño original. En su diseño Dios nos dice que el amor cubre todas las faltas. Es decir, no pone límites, no dice “hasta aquí”. En el diseño de Dios el amor dice “yo sé que el que comenzó en ti la buena obra, la terminará”, yo creo en ti porque el Vencedor habita en tu corazón. El amor según Dios lo diseñó no depende de las circunstancias, ni de los sentimientos sino que decide amar y vivir según esa decisión. Es un amor firme, sin sombra de variación.

Y sí, ya sé que estás pensando que este diseño es demasiado divino, demasiado difícil, imposible de poner en práctica. Pero permíteme ir un poco más allá y plantearnos un desafío. Si el Espíritu Santo vive en nosotros, y el Espíritu es Dios mismo, y si parte del fruto del Espíritu es amor… ¿será imposible entonces pedirle que nos enseñe a amar de esta manera? ¡Claro que no! La voluntad de Dios es que amemos como él ama: “Éste es mi mandamiento: Ámense unos a otros de la misma manera en que yo los he amado” (Juan 15:12, NTV).  Y la Palabra enseña que si pedimos según su voluntad, él nos oye. De modo que el ciclo está completo: Dios quiere que amemos como él. Y el fruto del Espíritu en nuestra vida es esa clase de amor. ¡Pidámoslo!

No creas ni por un instante, mi amiga lectora, que ya yo logré esta meta. ¡Para nada! Como tú lucho con un amor egoísta, que a veces quiere tirar la toalla, que quiere perder la fe y tambalearse. Y no hablo solo del amor a mi esposo. Esto aplica a cualquier relación. Está en nuestra naturaleza, en ese ser que tanto necesita de la transformación de Dios porque el pecado se ha encargado de desvirtuar todo lo que en un principio fue diseñado por él.

Así que para terminar, piensa en el desafío. Pídele a Dios que te revele con quién te resulta más difícil vivir el amor como él lo diseñó. Y si fuéramos a parafrasear la definición de ese amor, sonaría más o menos así: El amor protege y cubre, el amor confía, el amor espera, el amor permanece y no retrocede. El amor persevera.

Ama como Dios lo diseñó y que su bendición sobreabunde,

Wendy

Te invito a visitarme en www.wendybello.com donde este mes tenemos la serie “Amor, con diseño divino”.

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