Susurros Nocturnos - 9 de Agosto, 2016

Aug 9 Excrementos de elefante

PAZ

Isaías 43:5-7 

No temas, porque yo estoy contigo; desde el oriente traeré a tu descendencia, desde el occidente te reuniré. Al norte le diré: "¡Entrégalos!" y al sur: "¡No los retengas! Trae a mis hijos desde lejos y a mis hijas desde los confines de la tierra. Trae a todo el que sea llamado por mi nombre, al que yo he creado para mi gloria, al que yo hice y formé.

Excrementos de elefante

Imagínate que naciste en una familia de cuidadores de elefantes en la India. Sin embargo, en tu corazón, querías ser médico. Así que todos los días, después de palear los desechos de los elefantes, y cuando salían las estrellas por la noche, tú te sentabas bajo la luz de la luna, abrías tus libros, y estudiabas, estudiabas, estudiabas hasta que un día, presentas un examen, obtienes una beca, entras a la escuela de medicina y finalmente te gradúas y te conviertes en médico. En términos occidentales, has aspirado y logrado, vencido y conquistado aun a pesar de grandes dificultades. En términos occidentales ¡serías un héroe! Sin embargo, aunque lo creas o no, en la cultura india no te hubieras superado, ¡oh, no! Al contrario, ¡estarías creando un karma terrible! Ellos te dirían: “Después de todo, tú fuiste creado para cuidar elefantes. Sé un gran cuidador de elefantes en esta vida y quizás en la próxima vida podrás ser médico, pero el cambiar el curso de tu destino en esta vida es muy malo ¡y traerá horribles consecuencias del karma para tu próxima reencarnación! Ten mucho cuidado amigo Hindú, ¡porque la próxima vez puedes renacer en algo que el elefante pisotee!” Ahora para nuestro pensamiento occidental esto es una esclavitud absurda pero para millones de Hindúes esta es una forma de vida, de ver y de ser. ¡No aspires más allá de tu situación actual! 

En el Occidente la mayoría de nosotros tenemos ocupaciones, algo que hacemos que ocupa nuestro tiempo. Si somos afortunados podemos disfrutar lo que hacemos. Sin embargo, hacemos las cosas principalmente para ganarnos el pan, pagar las cuentas ¡y para mantenernos ocupados y libres de meternos en problemas! Actualmente, en el Occidente es raro que alguien afirme tener una vocación, o literalmente algo para lo cual han sido llamados. Ah... se escucha de gente “llamada” al ministerio, y yo lo creo, ciertamente, ¡que Dios tenga misericordia de la pobre congregación y de la pobre persona que entre al ministerio sin ese llamamiento! El resto de nosotros considera este tipo de llamamiento, este tipo de vocación como algo obviamente aparte, espiritual y santo. ¡Claro que lo es! Sin embargo, déjenme decirles esto: “Si Dios te ha llamado para ser mecánico de carros, si esa es tu vocación, tu llamamiento, tu destino, entonces eso también es igualmente espiritual e igualmente santo. ¡Igualmente! No hay diferencia porque en los dos casos, tú debes glorificar a Dios, experimentar su comunión, ¡y disfrutar de Dios en tu vocación! ¡Alégrate! ¡Disfruta tu llamamiento! 

Ahora, si no te sientes feliz en tu trabajo, entonces en vez de acomodarte a esa odiosa existencia y a tus fantasías de escape y vacaciones, ¡comienza a pensar en tu vocación! Quizás hay más paz y gloria en alcanzar una vocación que en estar en una ocupación. ¡Piensen en esto! Quizás sea mejor buscar y ocupar tu destino terrenal que simplemente ocupar un puesto hasta que llegue el tiempo de “servir de abono para las margaritas”. 

Habiendo dicho esto, y aunque creo firmemente en que se encuentra paz al hacer lo que hemos sido llamados a hacer, dotados para hacer y en lo que nos deleitamos en hacer, también creo que se puede tener una paz mayor en solamente, bueno, ¡en solamente ser! Archibald MacLeish en su poema acerca de lo que debe ser un poema (“Ars Poetica”) lo resume muy bien al decir: “Un poema no debe querer expresar, sino ser”. La mayor paz que podemos tener, la mayor gloria que posiblemente le podamos dar a Dios, ¡es simplemente ser quienes somos! No estoy diciendo que debemos dejar de seguir siendo, oh no, necesitamos seguir aspirando, teniendo y seguir siendo quienes somos . Sin embargo, tenemos que convertirnos principalmente más en lo que somos, y no en lo que otros quieren que seamos, o en lo que nuestros padres querían que fuésemos. ¡Oh, no! Debemos ser, por todos los medios posibles, para nuestra paz y para la gloria de Dios, quienes somos y hacer aquello que fuimos llamados a hacer. He observado que estos dos caminos de paz van de la mano. 

Por lo tanto, si hoy estas cansado de palear excrementos de elefante, entonces quizás debas comenzar a descubrir tu vocación en vez de estar frustrado en tu ocupación y quizás debas comenzar a ser quien realmente eres. Entonces, permíteme preguntarte ahora: ¿quién eres tú? ¿Cómo te llamas? ¿Qué estás haciendo aquí? ¿Por qué? Hay un aire de cambio en el ambiente. ¿Puedes olerlo? 

Medita: “Al volverse, Pedro vio que los seguía el discípulo a quien Jesús amaba, el mismo que en la cena se había reclinado sobre Jesús y le había dicho: Señor, ¿quién es el que va a traicionarte? Al verlo, Pedro preguntó: Señor, ¿y éste, qué? Si quiero que él permanezca vivo hasta que yo vuelva, ¿a ti qué? Tú sígueme no más.” Juan 21:20-22 

Ora: Señor, dime mi verdadero nombre propio. Revélamelo Señor y muéstrame quién soy en Ti y quién me creaste para ser. Ayúdame a ser y después ayúdame a hacer. En el nombre de Jesús. Amén.

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