Susurros Nocturnos - 8 de Febrero, 2014


Feb | 08 | Cantando el blues negro de la calavera

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Salmos 110:1
Así dijo el SEÑOR a mi Señor: Siéntate a mi derecha hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies.

Cantando el blues negro de la calavera
La Batalla de las Ardenas, que duró desde el 16 de diciembre de 1944 hasta el 28 de enero de 1945, fue la batalla de tierra más larga de la 2da Guerra Mundial en la cual tomara parte los Estados Unidos. Más de un millón de hombres pelearon en esta batalla, incluyendo a unos 600,000 alemanes, 500,000 norteamericanos, como así también, 55,000 británicos. En el final, incluso las divisiones SS Panzer, que lucían el emblema de destrucción de la Cabeza de la Muerte, no pudieron mantenerse de pie ante los aliados. Luego de esta batalla, la guerra estaba casi terminada.

Los desembarcos del día ‘D’ del Dios Todopoderoso sucedieron en Belén hace más de 2000 años, cuando el Príncipe de Vida llegó a las acosadas orillas de la tierra. Treinta y tres años más tarde la Batalla de las Ardenas tuvo lugar en el Gólgota, el lugar de la Calavera. Aquí el enemigo fue totalmente derrotado, demolido, arruinado y echado de su Reino derrumbado. En un grito de victoria, nuestro Jesús exclamó “¡Consumado es!” luego descendió a los infiernos, predicó a un mundo muerto hace ya mucho, reivindicó tanto la justicia como el mensaje de su siervo Noé y después, desde el seno de Abraham, juntó a los elegidos que habían estado esperando por el advenimiento de la justicia ¡y en sucesión victoriosa se llevó consigo a los cautivos que estaban en esclavitud, ascendió a los cielos y arribó a las puertas de Sión! Escuchen... escuchen... escuchen los gritos de júbilo que descienden de una multitud de ángeles que se asoman por sobre las murallas celestiales, buscando con anhelo a su Señor:

“¡Alzad oh puertas, vuestras cabezas! ¡Y alzaos vosotras, puertas eternas! Y entrará el Rey de gloria”.
“¿Quien es este Rey de gloria?”
“El SEÑOR, el fuerte y valiente, el SEÑOR, el poderoso en batalla”.
“¡Alzad oh puertas, vuestras cabezas! ¡Y alzaos vosotras, puertas eternas! Y entrará el Rey de gloria”.

¡Oigan, amigos, la vieja cabeza de la Muerte cantó el blues en el Gólgota, el lugar de la Calavera, pues es allí, justo allí al otro lado de esos maderos ensangrentados, donde ella entregó sus llaves al Príncipe de Vida, quien mirando hacia su rostro derrotado, se las colocó alrededor de Su cintura. Ahora sí, ahora mismo acallen todos los gritos, ¡porque la guerra ha terminado! ¡La guerra se ha ganado!

Medita: “El SEÑOR de los ejércitos, ¡él es el Rey de la gloria!” Salmos 24:10

Ora: ¡Digno eres oh Señor, gran Rey, Salvador victorioso, Rey de la Gloria, de recibir todo el honor, y el poder y la gloria, por los siglos de los siglos, Amén!
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