Susurros Nocturnos - 6 de Febrero, 2014

 

Feb | 06 | Heraldos vigorosos

 
TRABAJA
 
Heraldos vigorosos

Habacuc 2:2-3
Y el SEÑOR me respondió: «Escribe la visión, y haz que resalte claramente en las tablilla, para que pueda leerse de corrido. Pues la visión se realizará en el tiempo señalado; marcha hacia su cumplimiento, y no dejará de cumplirse. Aunque parezca tardar, espérala; porque sin falta vendrá. NVI 

Ahora Dios ordena a Habacuc que escriba lo que ve. Una visión escrita es una visión preservada, una visión compartida, una visión que muchos ojos ven, una visión examinada, una visión discernida. Escribe la visión. Por largo tiempo ya, hemos tenido acceso a lápiz y papel y últimamente incluso a procesadores de texto portátiles, así que no existe excusa para dejar de escribir lo que nosotros también hemos visto de Dios, lo que hemos escuchado de Dios, lo que hemos recibido en nuestras propias torres de observación. ¿Estás escribiendo lo que Dios te ha revelado? ¿Llevas un diario ‘profético’? Las cosas que se escriben, son con frecuencia cosas que se releen y luego que se vuelven a consultar y que posteriormente, se ponen en práctica. Las promesas que se releen producen una base sólida sobre la cual apoyar los pies que alguna vez se estaban hundiendo. Las advertencias que uno relee y por ende, que uno recuerda, nos mantendrán en el camino correcto. Dime pues, ¿tienes un diario donde escribes lo que Dios te ha dicho? 

A Habacuc se le dijo que escribiera ‘claramente en las tablillas’. Aquí no debía haber nada codificado, nada implícito, nada debía leerse entre líneas, sino debía ser un texto claro y comprensible. Hoy diríamos: Utiliza un lenguaje claro y un tipo de letra de buen tamaño, en negritas y que sea fácil de leer. Desentraña el mensaje de cada letra. Haz que lo que escribas sea profundo y que el mensaje se escuche contemporáneo, pues la visión que tienes ahora, Habacuc, tardará en llegar. Recuerda que el hecho de que Dios te dé una visión hoy, no significa que se hará realidad mañana. Por lo tanto, que tu escritura sea clara. No vaya a suceder que, en el futuro, olvides o mal interpretes lo que has escrito. Como escritor, demasiadas veces he releído viejas notas y repetido la frase: “¿De qué rayos estaba hablando aquí?” Cuando las notas no se comprenden, el mensaje pierde el sentido y la visión original se pierde para siempre. Por todo esto, querido ‘registrador’ y victorioso escritor de visiones: Asegúrate de escribir un mensaje claro para que sea visible y comprensible en todo tiempo. Las escrituras de Habacuc no debían ser claras para que las personas las leyeran cuando estaban literalmente huyendo de los caldeos. No, eso sería un poco ridículo y algo tardío. La intención de Habacuc era que el análisis de esa visión, ahora puesta por escrito, llegara en el momento en que los ojos de las personas se posaran sobre ella; así es, cuando consideraran el texto cuidadosamente en oración. La Palabra de Dios no ha de leerse mientras corremos del café a la estación del metro, o desde la oficina a la casa mientras vamos en el carro, o mientras caminamos del dormitorio en la mañana a la sala de juntas a las 9 a.m. No señor, semejante trato trivial a los versículos solo te dejará con una fe tambaleante causante de una osteoporosis del espíritu ¡hasta el punto en que te conviertas en una evangelatina! ¡Completamente tambaleante, sin nada de hueso por dentro y picoteado por todas partes por tenedores de bebé! Deja que tus ojos repasen una y otra vez las claras y preservadas palabras de las Escrituras porque allí encontrarás el calcio que necesita tu hombre interior. Si deseas permanecer firme ¡debes leer la Palabra de Dios, una y otra y otra vez! 

La finalidad de una estructura ósea espiritual fuerte es que también te sirva para correr. Una vez que hayas comprendido el mensaje, corre para explicarlo y compartirlo con otros. Las palabras contundentes, bien recibidas y bien comprendidas producen heraldos vigorosos de las mismas. Nunca olvides que la Biblia tiene un mensaje claro, un mensaje permanente y un mensaje público. ¡Ahora ve, corre con él! 

Reflexiona:  Esfuérzate por presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse y que interpreta rectamente la palabra de verdad. 2 Timoteo 2:15 NVI 

Ora: -  Señor, dame un anhelo y un hambre constante de Ti y de Tu santa palabra. Amén y que así sea. 
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