Susurros Nocturnos - 6 de Abril, 2016

Apr 6 Llévame a casa

ESPERANZA 

Llévame a casa

Juan 1:9

Esa luz verdadera, la que alumbra a todo ser humano, venía a este mundo. NVI 

Ahora bien, la designación de Jesús como ‘la luz VERDADERA’ ciertamente nos da a entender que han llegado luces falsas a este mundo. Luces falsas que no ofrecen seguridad sino más bien guían a sus seguidores hacia el peligro y la muerte. Así como Dios envió a Su Hijo, así también ese diablo embaucador, asesino y acusador, aunque aparentemente aún no se ha encarnado, sin duda alguna ha enviado luces falsas a este mundo. Esta es una de las razones por la cual hay tantas religiones diferentes: el diablo las envió a todas, menos a una. Después de todo, si deseas esconder una flor amarilla, ¡hazlo en un jardín de flores amarillas! 

No se equivoquen, estamos rodeados de luces falsas. Luces que han brillado en diferentes culturas por generaciones y que han moldeado a éstas a su lamentable forma. Esta es una guerra larga y el diablo ha estado aquí desde hace mucho tiempo colocando sus boyas de luces falsas por toda la superficie oscilante del henchido mar de la humanidad. Recuerden esto, si Jesús es la única luz verdadera, entonces todas las otras son, por definición y en la práctica, falsas.

No obstante, la diferencia entre las luces falsas y la única luz verdadera es fácil de distinguir, pues la única luz verdadera emite la calidez de la vida, todas las otras son frías. A esto debemos sumar que, todos los hombres, en algún punto, están familiarizados con la calidez de esta luz de vida, ya que la única luz de vida verdadera es, en esencia, cálida, acogedora y amorosa. Sí, es el fuego de la comodidad ardiendo en el fogón de la seguridad, en ese gran vestíbulo de bienvenida que se encuentra en aquel lugar que nuestro espíritu llama… el hogar. Recuerden esto, somos seres espirituales ocupando un cuerpo físico que se relaciona con el reino material. La confluencia de nuestra creación física, esa unión milagrosa del esperma con el óvulo, puede haber producido la carpa que habitamos, pero de acuerdo con el modelo tejido por Dios. Venimos DESDE Dios hacia el cuerpo. Nuestro espíritu no provino de nuestros padres, sino de Dios. Llegamos a ocupar el cuerpo desde alguna otra parte, y esa otra parte es Dios. 

Ahora bien, he de confesar que no alcanzo a comprender el mecanismo de estas transacciones, ni conozco las razones que llevan a este método de creación, ni tampoco el misterio de su continuidad en un mundo caído y fallido. Sin embargo, y a pesar de que en ningún lugar las Escrituras hablan de la existencia de un espíritu pre-mortal, de nuestro espíritu con Dios o con otros espíritus, ciertamente declaran que el espíritu es creado por Dios, procede de Él y a Él ha de regresar para ser juzgado. Supongo que esta creación del espíritu ha de tener lugar en la concepción, cada espíritu se combina luego con el cuerpo por la interface del alma para constituir un ser humano completo y en tres partes: cuerpo, alma y espíritu. De ser así, si asumimos que Dios no cuenta con un gran guardarropas de espíritus diseñados y prefabricados colgando de perchas y esperando a ser activados para vestir a un niño recién concebido, entonces Él todavía está en el negocio de la creación y sin descanso, aún los domingos. Aunque esto es así, no tengo presente ninguna revelación de la complejidad de estos temas en las Sagradas Escrituras, pero sí dicen lo siguiente: “Volverá entonces el polvo a la tierra, como antes fue, y el espíritu volverá a Dios, que es quien lo dio”. (Eclesiastés 12:7) y también: “Exhalan el espíritu y vuelven al polvo, y ese mismo día se desbaratan sus planes”. (Salmos 146:4). Por lo tanto, el espíritu del hombre parte y retorna al lugar de origen, es decir, a Dios y cuando vino de Dios, la marca del Creador lo dotó con la percepción de la Única Luz Verdadera del hogar. Sí, cada hombre conoce el verdadero brillo de la Única Luz Verdadera del Hogar: Jesús. Quizá debería también sugerir que el cirio de Dios existe en cada uno de nosotros para permitirnos tener tanto una comprensión del hogar como la posibilidad de distinguir entre la luz verdadera y la falsa. Diría también que ¡no hay vida verdadera sin esa Luz verdadera! 

Reflexiona:- Una vez más Jesús se dirigió a la gente, y les dijo: -Yo soy la luz del mundo. El que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida. - Juan 8:12 NVI 

Ora: -  Dios creador, hacedor de todas las cosas, Padre de las luces cuyo cirio titila aun en los vientos de nuestro ser caído, brilla en nuestro camino e ilumínalo para que lleguemos a Ti. Dios en lo alto, escucha mi oración, porque declaro que en mi necesidad Tú siempre has estado allí. Tráeme paz, tráeme descanso y bendíceme en Tu Hijo. Trae hacia mí la luz de Tu rostro, dame esperanza y dame gracia; tráeme a casa. Amén y amén.

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