Susurros Nocturnos - 5 de Enero, 2016

 

Jan 5 Una guardia, una conspiración, una crueldad y un Maestro de los Cuervos

CONFÍA

Una guardia, una conspiración, una crueldad y un Maestro de los Cuervos

Lucas 12:24

Fíjense en los cuervos: no siembran ni cosechan, ni tienen almacén ni granero; sin embargo Dios los alimenta. ¡Cuánto más valen ustedes que las aves! NVI 

Según una vieja leyenda Victoriana, mientras que seis cuervos permanezcan en la Torre de Londres, Inglaterra no caerá. Por consiguiente, siete hermosos especímenes con las plumas de sus alas derechas recortadas (seis y una de reserva) son supervisados por el Maestro de los Cuervos y resguardados en los terrenos de La Torre (aunque existe el rumor de que, ocasionalmente, se ausentan sin permiso ¡y hasta que un cuervo llamado Raven Grog fue visto en las afueras de una taberna del este de Londres!). Cuando los siete presuntos guardianes de la Torre se encuentran reunidos se les denomina ‘La Guardia de los Cuervos’. 

Los cuervos, especialmente los jóvenes, son curiosos recolectores de objetos brillantes. En efecto, algunos ornitólogos creen que hacen esto para alardear ante sus amigos. Ciertamente cuando estos carroñeros encuentran un esqueleto para alimentarse, utilizan una pequeña selección de su extensa vocalización para llamar a sus amigos a la bonanza del buffet que se les presenta. Dicho llamado, y tal reunión, es conocida como una ‘Conspiración de Cuervos’. ¡Están tramando algo!

Los cuervos no tienen consideración por los animales pequeños, ni por los bebés de sus presas o por los corderitos perdidos. Ya sea que estén vivos o muertos, primero picarán los ojos del aterrado banquete que se les presenta, y hasta se dice que si la presa resultara demasiado grande para que ellos o sus amigos lleven adelante el convite o abran la presa con sus picos, entonces ‘llamarán’ a los lobos y también a otros perros salvajes, y aun irán a buscarlos para que realicen el trabajo por ellos. Después, se agasajarán con las entrañas desgarradas y los trozos de cerebro diseminados por el pasto. Verán, gracias a su agudo sentido del olfato, los cuervos pueden oler la muerte e incluso anticiparla y, debido a tal vocalización tan maliciosa, llegan a apresurar su desenlace. Esta reunión desquiciada, esta unión de maldad artera se denomina ‘Crueldad de los Cuervos’. 

En la Biblia, Dios por alguna razón llama a los cuervos aves impuras que no deben utilizarse ni para sacrificio ni para alimento. No obstante, es una de estas aves del color de la noche brillante la que utiliza Noé para averiguar cuánta agua de la inundación quedaba por retirarse, pues un carroñero tan astuto no tenía necesidad de retornar al Arca para conseguir alimento. Pero más allá de su utilidad en el nuevo mundo y de su fama bien conocida, el Mismísimo Señor nos dice hoy: «Fíjense en los cuervos». Ahora bien, si un carroñero tan inquieto, que siempre está en busca de alimento para satisfacer su apetito voraz… sí, si tal acumulador de sustento, (pues los cuervos esconden su lugar de almacenamiento de comida y hasta son capaces de construir lugares falsos para despistar a otros cuervos ladrones con el aroma de comida y así preservar su verdadero lugar de almacenamiento); sí, si el Dios Altísimo provee para un ave inmunda y cruel, ¿cuánto no habrá de proveer Él para nosotros, Sus hijos tan valiosos y comprados con Su sangre? 

Fue el profeta Elías quien esperando a la vera del arroyo de Querit recibía a diario su alimento de estos mismos negros, iridiscentes y crueles cuervos ladrones. Por lo tanto, digo una vez más, si Dios puede proveer para estas aves inmundas, Él puede proveer para ti, y más aún, puede utilizarlas para proveerte a ti, incluso en los tiempos más difíciles. ¡Quizá haya llegado el momento de tu amanecer, después de todo, el verdadero Maestro de los Cuervos tiene todo lo que tú necesitas, guardado en Su amorosa y tan generosa mano! 

Reflexiona:- Ahora bien, Elías, el de Tisbé de Galaad, fue a decirle a Acab: «Tan cierto como que vive el SEÑOR, Dios de Israel, a quien yo sirvo, te juro que no habrá rocío ni lluvia en los próximos años, hasta que yo lo ordene.» Entonces la palabra del SEÑOR vino a Elías y le dio este mensaje: «Sal de aquí hacia el oriente, y escóndete en el arroyo de Querit, al este del Jordán. Beberás agua del arroyo, y yo les ordenaré a los cuervos que te den de comer allí» 1 Reyes 17:1-4 NVI 

Ora: -  Padre, humildemente te pedimos que te fijes en los cuervos. Padre, si tú provees para ellos, entonces por favor provee para nosotros. Y además maravilloso Padre, Tu Hijo nuestro Salvador, el comandante de las fuerzas del Señor de Huestes, también nos envió en una gran comisión y por eso es que te pedimos que Tú nos proveas con una multitud de ‘cuervos’, pues Señor, necesitamos más, mucho más que raciones de supervivencia para que el trabajo sea hecho. ¡Oh Padre!, en todas las cosas, aun las que nos parecen injustas, permite que siempre apreciemos Tu gran provisión hacia nosotros. Amén y que así sea.

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