Susurros Nocturnos - 4 de Febrero, 2016

Feb 4 La torre de vigía del que espera

ESPERA

La torre de vigía del que espera

Habacuc 2:1

Estaré en mi puesto de guardia, y sobre la fortaleza me pondré; velaré para ver lo que Él me dice, y qué he de responder cuando sea reprendido. (La Biblia de las Américas) 

Recuerden que el profeta Habacuc está atravesando lo que llamaríamos ‘una crisis de fe’. Él ha visto lo que el brutal, autosuficiente y orgulloso ejército caldeo, (o en otras palabras la espada del juicio de Dios), hará a su pueblo y simplemente no puede aunar esto con la comprensión que él tiene de la naturaleza pura de Dios. Debido a esto, él ha ido más allá del llanto y el clamor de la ciudad y, en especial, del remolino que ahora absorbe su propia y turbulenta alma y mente, y está a la espera de lo que le dirá Dios. Sí, Habacuc está haciendo espacio en la torre de vigilancia para escuchar el murmullo de la suave voz de Dios en su interior. Entonces como ahora, Dios habla a Su pueblo de cinco maneras inconfundibles: 

1. Por Su Espíritu a través de Su Palabra.
2. Por Su Espíritu a través de nuestra conciencia.
3. Por Su Espíritu a través de Su Providencia.
4. Por Su Espíritu a través de Su pueblo.
5. Por Su Espíritu a través de imágenes dadas por Dios. 

El final de toda esta conversación será para todos nosotros, cuando menos, un movimiento que percibimos físicamente, en el centro mismo de nuestro ser, pues el murmullo exhalado por Dios es la fuerza más poderosa en todo el universo y nosotros, con absoluta seguridad, la sentiremos. ¿Se dan cuenta? Una Palabra que Él hable lo cambia todo en el cielo, en la tierra y en las incontables y vastas dimensiones jamás vistas. Solamente una palabra. Vale la pena esperarla, y, ciertamente, en el caso de Habacuc la palabra que reciba sanará su corazón, solucionará las dificultades en su mente y lo fortalecerá para enfrentar los desafíos que se avecinan. 

Estoy seguro de que Habacuc no llegó hasta lo alto de su torre de vigía para sentarse tranquilamente en la ‘posición de loto’. Obviamente, él está agitado, frustrado y confundido. Aun así, y esto es muy importante, ha luchado consigo mismo para esperar con quietud y seguridad, ha sido una lucha enérgica, pues ha requerido de un despojo emocional y la expulsión de todas las violentas dudas de su mente, junto con un compromiso de silenciar las palabras y las obras de su carne incrédula. La torre de vigilancia pudo haber sido, para Habacuc, un lugar físico y externo pero, en esencia, nuestras torres de vigilancia están siempre establecidas en nuestras montañas interiores de observación. ¿Te das cuenta? Nuestras torres están en nuestro interior y, con frecuencia, hemos de batallar con nosotros mismos para subir hasta lo alto. 

En realidad Habacuc llega a la parte superior de su torre con un solo propósito: Para ver qué le dirá Dios en respuesta a su queja. Este es el significado principal de la última parte del versículo de hoy. 

Por consiguiente, ten la certeza de que el camino de salida del Castillo de la Duda siempre conducirá hacia montañas deleitosas y, para aquellos que realmente quieren ver, el Monte Claro es el pico desde el cual podemos echar una pequeña mirada a la tierra de Emmanuel. Dime, entonces esta noche, querido amigo, ¿dónde se encuentran tus torres de vigilancia? ¿Has escalado tus propias y deleitosas montañas interiores para ver lo que está por venir? ¿Lo has hecho, siquiera para esperar la voz del Señor con quietud? 

¡Ponte tus botines de escalar, amigo, porque subir al Monte Claro vale la pena! 

Listen:- “En esto manifestaron los peregrinos deseo de proseguir su camino, y los pastores convinieron en ello, y así anduvieron juntos hasta salir de las montañas. Entonces dijeron los pastores unos a otros: “Vamos a mostrar a estos peregrinos la puerta de la Ciudad Celestial, si es que tienen habilidad para mirar por nuestro telescopio de la perspectiva.” Cristiano y Esperanza aceptaron la invitación, y llevados a la cima de la otra montaña llamada Clara, recibieron el telescopio. Procuraban mirar, en efecto, pero el recuerdo de lo que habían visto últimamente hacía temblar su mano de tal manera, que no podían ajustar el telescopio a su vista; sin embargo, creyeron divisar algo que parecía ser la puerta, también algo de la gloria del lugar. Con esto se despidieron e iban cantando por su camino: ‘Secretos nos revelan los Pastores, Que están, para otros hombres, bajo velo; A ellos venid, pues son reveladores De “bellas cosas que nos guarda el cielo”.’.” El Progreso del Peregrino – John Bunyan – Capítulo VIII 

Pray: -  Señor, mi corazón no es arrogante, ni son altivos mis ojos; no busco grandezas desmedidas, ni proezas que excedan a mis fuerzas. Todo lo contrario: he calmado y aquietado mis ansias. Soy como un niño recién amamantado en el regazo de su madre. ¡Mi alma es como un niño recién amamantado! Israel, ¡pon tu esperanza en el Señor desde ahora y para siempre! Salmos 131 NVI

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