Susurros Nocturnos - 31 de Diciembre, 2015

 

Dec 31 ¡La gloria de Dios es una persona que está completamente viva!

JESÚS

Filipenses 3:12-14  

No es que ya lo haya conseguido todo, o que ya sea perfecto. Sin embargo, sigo adelante esperando alcanzar aquello para lo cual Cristo Jesús me alcanzó a mí. Hermanos, no pienso que yo mismo lo haya logrado ya. Más bien, una cosa hago: olvidando lo que queda atrás y esforzándome por alcanzar lo que está delante, sigo avanzando hacia la meta para ganar el premio que Dios ofrece mediante su llamamiento celestial en Cristo Jesús.

¡La gloria de Dios es una persona que está completamente viva!

Creo que me gusta este momento del año. Soy el tipo de hombre al que le encanta la planificación más que la ejecución de las cosas, así es que aunque el establecer las metas para el año que viene me resulta bastante atractivo y aunque el alcanzarlas puede ser algo enloquecedor, me gusta toda la planificación, toda la expectación que trae el cambio, toda la anticipación de la novedad y el poner orden en todos mis muy desordenados días.

Me gusta este momento del año también porque mis padres eran escoceses, nativos de Glasgow para ser más precisos. Algunos de ustedes entenderán entonces que la Navidad tenía un pobre segundo lugar durante la temporada familiar de vacaciones de invierno: Hogmanay, o la víspera de Año Nuevo, era el gran evento en nuestra casa.

En preparación para el evento, mi madre limpiaba la casa, lavaba todas las copas y la vajilla, quitaba toda la ceniza de la chimenea, se ponía sus ropas de fiesta y luego, junto a mi padre calzado con botas y espuelas y habiendo bebido lo suficiente, celebraban mucho antes y mucho después de pasada la medianoche, recibiendo en nuestra casa a un grupo de amigos y ebrios callejeros del bar local para que los acompañaran en la parranda. Amigos, ¡el karaoke no es una tortura nueva! Los cantantes típicos de bar han estado merodeando por mucho, mucho tiempo y cuando era jovencito y que me quedaba aún despierto en la medianoche durante Hogmanay, los veía arribar a nuestra casa tomados y cantando, con los ojos llorosos y melancólicos, esperando la medianoche y al primer pie de un extraño, alto y siniestro, que entrara en la casa por el frente trayendo un poco de carbón para añadir al fuego y con él, la buena suerte; luego hacía un brindis y tomaba una copita y sólo entonces dejaba la casa por la puerta trasera, llevándose la mala suerte del año pasado lejos y lejos por siempre y para siempre, amén. Mejor suerte para el año que comenzaba era todo lo que querían. Sin embargo, esta combinación fantástica de superstición extraña y prácticas antiguas, nunca jamás dieron resultaron, ciertamente, al menos, no en nuestra casa. De todos modos, es un buen plan el dar la bienvenida a invitados pues algunos han hospedado ángeles sin darse cuenta, y es una excelente imagen de lo que nosotros sinceramente deseamos para el año que comienza: ¡Buena fortuna! Así que esta noche, querido amigo, quiero que seas el primero en dar un paso en el Año Nuevo. ¿Cómo?

Bueno, antes que nada, simplemente rehúsate a llevar algunas de las ‘cargas’ innecesarias hacia el futuro que te espera. ¿Acaso no dijo Él: “echa todas tus preocupaciones sobre Mí”? ¡Sí, lo dijo! Así que, ¿por qué no hacemos eso finalmente en esta noche y luego, todos los días, nos rehusamos a aferrarnos a ellas nuevamente? ¿Hay algo de esa ansiedad burbujeando en tu ser y quemando tu voz y destruyéndote? Entonces simplemente, rehúsate a cargarla, nunca más. En vez de eso, escoge las palabras reconfortantes de Su gracia, echa todas tus preocupaciones sobre Él ¡y rehúsate a estar ansioso! Vuélvete insensato a los ojos del mundo y conviértete en esa persona radiante en tu exterior y, porque confías totalmente en Jesús para cuidar de ti, echa tus hombros hacia atrás, respira profundo ¡y canta! Esta noche entonces, da el primer paso echando todas tus ansiedades sobre Él y rehusándote a que la preocupación viva sobre tus espaldas. ¡Sí, es tan simple como eso!

Oh, y en segundo lugar, ¿qué tal algo de esa vieja gloria? ¿de ese viejo oro? ¿Está un poco deslucido? ¿Un poco gastado? Las acciones pasadas y las buenas obras, los logros excelentes y las metas alcanzadas están todas bien y son buenas, pero algunas veces cuelgan cual medallón de oro deslucido, estilo ‘macho’ sobre una camisa abierta donde todos pueden ver el pecho velludo. Está muy bien querido, pero un poco antiguo y además de gracioso. Sigue adelante. Deja que también ellos continúen junto con todas las otras cosas sin sentido y oculta ese pecho ¡por favor! ¡Esta noche, dejemos que se vaya todo lo malo, pero también todo lo bueno que ya está viejo! Olvídalos y sigue adelante. Está todo en el pasado. Escoge dejarlos ir para que puedas tener las manos libres para abrazar un futuro mejor. Echa sobre Él todas las preocupaciones que tienes sobre tu espalda, al igual que el peso que tienes sobre tu frente.

Recuerda, sin embargo, que en todo este esfuerzo de dejar ir, en todo este trabajo de desechar, para que no obstaculice tan fácilmente otra vez el año que viene, es importante que nos aferremos, rápida y correctamente, a lo apropiado. Quiero decir amigos, sólo observen: ¿qué es lo que tienen en sus manos en este momento? ¿Debería eso estar allí? ¡No lo creo! Así que asegúrense de aferrarse a lo correcto este año que comienza. Extiendan la mano, esfuércense cada vez más por ‘el premio’. Echen mano de aquello que tienen delante de ustedes, ustedes saben… del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús. ¿Sí? Ustedes saben, ese premio supremo y celestial por el cual Dios nos llama al cielo para tomarlo por lo que Cristo hizo por nosotros. Ese premio, ¿me entienden? El cual hace que los verdaderos Cristianos se emocionen y se les ponga la piel de gallina…Ese premio por el cual el espíritu de ustedes gime; ese que trae una cálida alegría a tu corazón cuando éste se vuelve un poco frío. Ah… ¡ese premio! Ustedes comprenden de lo que estoy hablando, y saben cómo poner todo su corazón en ello ¿no es cierto?

El premio entonces, es darnos cuenta de la recompensa futura que puede comenzar a ser disfrutada en el ahora. El premio es darse cuenta de la vida incorruptible y eterna, la cual se disfruta y está enraizada a través de Dios, por Dios, con Dios y en Dios. El premio es ‘ser lo que verdaderamente somos’.

Este premio de convertirnos en todo lo que verdaderamente somos es el inicio y la continua consumación de nuestro destino feliz y eterno con Jesús. Este premio es la habilidad sin medida, comprobada tres veces, llena de canto, llena de danza, inquebrantable, de que seamos tan felices con Jesús, como jamás podremos ser. Este premio es soberanamente precioso y sumamente personal. Es de ustedes, para los vivos, en este año que viene. ¡Estén seguros que es el mejor de los premios, pues este premio es la gloria de Dios y este premio son ustedes, completamente vivos!

Así que, por qué no ahora mismo hacen esto: Determinen buscar a Dios con todo su corazón en este año que viene; crean quiénes son en Jesús y practiquen lo que Él predicó. Dejen entonces que el año que viene sea un peregrinar en busca de una vida abundante para ustedes mismos. Sí, este año que viene, por qué no nos volvemos completamente “vivos” y así, comenzamos a glorificar a Dios en todas las formas posibles. Vamos, mi amigo, comienza realmente a “vivir” en este año… ¿no crees que es lo mejor?

Ah y finalmente, deseo ser el primero en desearles un ¡muy feliz Año Nuevo!

Reflexiona: “Alégrense siempre en el Señor. Insisto: ¡Alégrense!” Filipenses 4:4

Ora: Como el ciervo ansía por las corrientes de aguas, así suspira por Ti, oh Dios, el alma mía. ¡Mi alma tiene sed de Ti, Oh Dios, del Dios vivo! Cuando recuerdo este año pasado, mi alma se siente vacía dentro de mí. Señor, permíteme entrar en los patios de este año de gracia que se avecina, con la voz de la alegría y alabanza junto a una multitud de mensajeros que preparan el banquete de los peregrinos. Oh, acuérdate de mí, mi Dios, como yo me acuerdo de Ti. Desde las alturas de mis esperanzas y desde las profundidades de mis desesperaciones, Señor, ordena a tu amorosa bondad que me acaricie durante el día y en las noches de este año que viene, rodéame con Tus cantos de bienestar, con Tu alegría y Tu consuelo, Tu felicidad y Tu contínua restauración. Te lo pido en el nombre de Jesús. Amén.

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