Susurros Nocturnos - 30 de Marzo, 2016

Mar 30 Verdadero y simple con mucho para ofrecer

SÉ 

Verdadero y simple con mucho para ofrecer

Cantares 7:6-9

LCuán bella eres, amor mío, ¡cuán encantadora en tus delicias! Tu talle se asemeja al talle de la palmera, y tus pechos a sus racimos. Me dije: “Me treparé a la palmera; de sus racimos me adueñaré.” ¡Sean tus pechos como racimos de uvas, tu aliento cual fragancia de manzanas, y como el buen vino tu boca! NVI 

Nuestro versículo de hoy es, sin lugar a dudas, el más citado por los jóvenes y sonrientes estudiantes de teología, reformados e inquietos y listos para estar con su amada. Cuanto antes contraigan matrimonio tanto mejor. Después de algunos años y ya con dos hijos en su haber anhelarán un descanso y estarán contentos de acampar a los pies de esa palmera luego de un largo día de trabajo y un, aún más largo, regreso a casa.

Una vez más, el Libro de los Cantares habla desde varios niveles diferentes, en especial tres. En primer lugar, habla sobre el Sr. y la Sra. Salomón, o Salomón y la Salomona. En segundo lugar, se refiere a la relación física de la vida del esposo y la esposa. Y en tercer lugar, trata sobre la relación de Cristo y Su Iglesia. En lo pertinente a la relación física entre esposo y esposa, hablando literariamente por supuesto, el esposo debe concentrarse en los pechos de su esposa; los de ella y los de nadie más. Pon atención amigo, el bienestar que producen los brazos de tu esposa y las delicias que yacen entre ellos son el único lugar para tu bienestar visual, de pensamiento y de obra, para toda tu vida. ¡En ninguna otra parte! Pon atención mujer: Asegúrate de que tu cama esté abierta para tu esposo y que sea acogedora y con el deseo de bendecir a tu esposo. Alguno podrá decir que este es un comentario innecesario; yo digo que es esencial para la santidad del lecho matrimonial y que es totalmente bíblico. Si eres abierto, acogedor y tienes la mentalidad de bendecir al otro, luego el amor físico es simple como lo son todos sus placeres mutuos. “Bebe el agua de tu propio pozo, el agua que fluye de tu propio manantial. ¿Habrán de derramarse tus fuentes por las calles y tus corrientes de agua por las plazas públicas? Son tuyas, solamente tuyas, y no para que las compartas con extraños. ¡Bendita sea tu fuente! ¡Goza con la esposa de tu juventud! Es una gacela amorosa, es una cervatilla encantadora. ¡Que sus pechos te satisfagan siempre! ¡Que su amor te cautive todo el tiempo! ¿Por qué, hijo mío, dejarte cautivar por una adúltera? ¿Por qué abrazarte al pecho de la mujer ajena? Proverbios 5:15-20 NVI. 

Durante algún tiempo viví en el sur de la Florida y aunque eventualmente dejé de prestar atención al follaje, ahora como entonces, me siguen impactando las erguidas Palmeras Doradas y esto es aun así cuando admiro su pararse tan enhiesto, su solidez y su altura majestuosa.

En cuanto a la iglesia entonces, ¿cómo deberíamos caminar por esta tierra? Deberíamos hacerlo como una Palmera Dorada, como una hermosa modelo. Sí, deberíamos pararnos derechos, seguros, excelsos, con nuestra mirada fija en la distancia lejana, y yo agregaría, deberíamos ser displicentes y pararnos muy distantes de las cosas de este mundo. En el Cantar de los Cantares ya hemos visto que ¡la Iglesia ha de ser la cosa más especial ‘jamás creada’ en todos los siglos por venir! Y es por esa misma razón que la iglesia militante, es decir, la iglesia que está viva y peleando espiritualmente para propagar el Evangelio de Jesús en este mundo, debería exhibir ahora mismo esa ‘actitud de modelo’. Cristiano eres parte de esta Palmera Dorada. ¡Que un andar recto, dignidad verdadera y desdén por lo mundano sean las marcas de todas tus obras en este día! 

Reflexiona:- Queridos hermanos, les ruego como a extranjeros y peregrinos en este mundo, que se aparten de los deseos pecaminosos que combaten contra la vida. Mantengan entre los incrédulos una conducta tan ejemplar que, aunque los acusen de hacer el mal, ellos observen las buenas obras de ustedes y glorifiquen a Dios en el día de la salvación. 1 Pedro 2:11-12 NVI 

Ora: - Padre, el temor me vence. Padre, la falta de fe mina mi rectitud. Consuélame con la integridad de Tu presencia y haz que camine seguro sabiendo de Tu inalterable amor por mí. Amén y amén.

  • Editors' Picks

    Why the Church Must Start Talking about Domestic Violence
    Why the Church Must Start Talking about Domestic Violence
  • Don't Think of Church as Your Own Spiritual Power Bar
    Don't Think of Church as Your Own Spiritual Power Bar
  • So You Think Theology Is Impractical?
    So You Think Theology Is Impractical?