Susurros Nocturnos - 30 de Enero, 2016

Jan 30 La inexplicable y temible misericordia en el blanco rabillo de los ojos de Dios

PREPÁRATE 

La inexplicable y temible misericordia en el blanco rabillo de los ojos de Dios

Habacuc 1:13-17

Son tan puros tus ojos que no puedes ver el mal; no te es posible contemplar el sufrimiento. ¿Por qué entonces toleras a los traidores? ¿Por qué guardas silencio mientras los impíos se tragan a los justos? Has hecho a los hombres como peces del mar, como reptiles que no tienen jefe. Babilonia los saca a todos con anzuelo, los arrastra con sus redes, los recoge entre sus mallas, y así se alegra y regocija. Por lo tanto, ofrece sacrificios a sus redes y quema incienso a sus mallas, pues gracias a sus redes su porción es sabrosa y su comida es suculenta. ¿Continuará vaciando sus redes y matando sin piedad a las naciones? NVI

Acercándonos ahora al final del Capítulo 1 de Habacuc, el profeta comienza su exigente ascenso por la pregunta de tres escalones hacia el lugar de espera en la torre de vigilancia. Comienza el ascenso con una declaración: “Son tan puros Tus ojos que no puedes ver el mal; no te es posible contemplar el sufrimiento”. ¿Es esto verdad?

Hago esta pregunta porque en mi corta estadía de poco más de medio siglo sobre este planeta, en los medios de comunicación y por mi observación personal, he visto un torrente de maldad y perversidades fluyendo ininterrumpidamente de la humanidad toda y ni siquiera nos acerquemos al sucio manantial de mi propio corazón y al agua salobre que ha brotado allí con el correr de los años. Además de esto, desde el momento en que Adán y Eva dieron el mordisco para convertirse en dioses, la maldad y la perversidad han plagado la tierra como si fueran un sanitario rebosante de excremento. O Dios ha dejado de mirar o Él ha contemplado estas vilezas flotando 24 horas al día, 7 días a la semana. Si es esto último, seguramente a estas alturas debe estar hastiado de todo esto.

Imaginen por un momento a un hombre girando su cabeza hacia la izquierda con expresión de disgusto y repulsión, mientras lleva el dorso de su mano izquierda para cubrir el lado derecho de su boca y nariz, ahora sus ojos se mueven a la derecha, y los entrecierra ante la lamentable vista de una gran ofensa. Del mismo modo, Dios no mira ‘directamente’ al pecado, más bien mira de reojo, el rabillo de Sus ojos muestran el blanco puro de misericordia indescriptible hacia el pecador, al tiempo que Su rostro expresa la más completa repugnancia ante el pecado. Esto demuestra gran misericordia, pues verán, el pecado, en presencia de Dios, generalmente trae una respuesta decisiva y de dos cañones: Juicio y castigo. 

Mientras recordamos que el tiempo de que el rostro de Dios se voltee ante todas nuestras vilezas y excrementos flotantes está más cerca cada día, agradezcamos que, en este momento, Su misericordia y Su gracia son más grandes que la repulsión que siente hacia todo esto. Sin embargo, debemos también recordar que si Su creciente repulsión hace voltear Su rostro hacia los objetos de la ofensa, Su ira, al igual que la lava fundida que todo lo consume, bañará el planeta.

No obstante esto, las dos primeras preguntas del profeta están dirigidas a esta forma de “mirar de reojo” de Dios. En otras palabras, aunque Dios no mira ‘directamente’ al pecado, y pareciera que lo está dejando pasar ‘sin respuesta’, sin embargo sí lo observa. Entonces, en un extraño giro en la teología del amor, la misericordia que Dios muestra hacia los pecadores, incluso en el juicio, ¡parece dejar lugar para que los justos sufran también! Así es, en Su misericordia presente hacia los pecadores, los cristianos son empujados hacia la silla de juicio de los impíos. En Su misericordia hacia los pecadores, los hambrientos leones abren sus mandíbulas sobre las cabezas inclinadas de los santos que lloran temblorosos. En su misericordia hacia los pecadores, la espada sigue decapitando a los hermanos. En su misericordia hacia los pecadores pues, el diablo y todos sus demonios devoran a los justos en tortura y fuego, y mientras todo esto sucede, el Señor, aunque hastiado, mantiene Su misericordia y conserva Su espada firmemente envainada a Su costado: “¿Por qué toleras a los traidores y callas mientras los impíos se tragan a los justos?” De veras… ¿por qué? 

Pareciera que la misericordia de Dios hacia los pecadores significa que el justo sufrirá. Si es así, dime: ¿Cómo influye esto en tu vida de oración? 

Reflexiona:- Él mira la tierra y la hace temblar; toca los montes y los hace echar humo. Cantaré al SEÑOR toda mi vida; cantaré salmos a mi Dios mientras tenga aliento. Quiera él agradarse de mi meditación; yo, por mi parte, me alegro en el SEÑOR. Que desaparezcan de la tierra los pecadores; ¡que no existan más los malvados! ¡Alaba, alma mía, al SEÑOR! ¡Aleluya! ¡Alabado sea el SEÑOR! Salmos 104:32-35 NVI 

Ora: -  Señor, ¡perdona a los justos! ¡Cuando mandes juicio, por favor, salva a los justos! ¡No permitas que el juicio nos arrastre como a los impíos en los tiempos de Noé, o que seamos asesinados como Abel cuando le mató Caín! ¡No permitas que nuestras casas sean bombardeadas con azufre, o nuestras piernas arrancadas de nuestros cuerpos por una mina terrestre! ¡No permitas que suframos en manos de los impíos! Cuando en Tu ira mires hacia el futuro, ¡recuerda la misericordia para Tus hijos que aún viven en las terribles ciudades de Sodoma y Gomorra! Amén y que así sea.

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