Susurros Nocturnos - 3 de Abril, 2016

Apr 3 Los músculos pectorales del Sumo Sacerdote

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Los músculos pectorales del Sumo Sacerdote

Juan 1:1-3 

En el principio ya existía el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios. Él estaba con Dios en el principio. Por medio de él todas las cosas fueron creadas; sin él, nada de lo creado llegó a existir. NVI

Ciertamente Jesús es el creador de todas las cosas, las que se ven y las que no se ven. Él es ‘El Verbo’ o ‘La Palabra encarnada’ y donde está la palabra del Rey hay poder; Su declaración conlleva poder creativo y unificador; Su palabra tiene el poder de destruir y de desunir. Su palabra es una palabra activa, manteniendo todas las cosas unidas o separándolas. Su declaración es la voluntad del Padre hecha manifiesta. Su Palabra, Jesús el Hijo, estuvo con el Padre en el principio y en un momento (luego de intensas discusiones y una planificación apasionante, estoy seguro), dijo “¡Bueno, ahora mira esto!”, y para Su agrado y a través del poder de su declaración, atrajo a miles de ángeles, una demostración magnífica de todo lo espiritual, criaturas combinadas, maravillas en vuelo, ministros de majestuosidad, todos apoteósicos en diez trillones de maneras diferentes. Luego, en algún punto, con el sonido y algarabía de estas mismas criaturas de Dios, estos coros de serafines cantores, la Palabra se vuelve hacia la creación de todas las cosas temporales y materiales y coloca un billón de soles giratorios en incontables galaxias diseminadas en distancias inimaginables, medidas solo por el tiempo y la luz, y el guiño del ojo derecho de Dios creando dimensión y espacio, lo interno y lo externo, todo junto y conectado secretamente y después, alcanzando los márgenes exteriores de lo espiritual con su brazo y su mano izquierdos y los márgenes exteriores de lo material con Su fuerte brazo derecho al igual que un poderoso y majestuoso físico-culturista, y Sus grandes músculos pectorales henchidos y con estridente deleite. Él acerca ambos reinos y los une en el centro de Su corazón y sopla la tierra y las semillas y los cielos repletos de alondras y leviatanes, de polillas y bestias, de gatos monteses y petunias, todos rodando y contoneándose en el césped tan verde, bajo la brillante tonalidad azul, reunidos en el jardín de Dios presentado en perfecta quietud y gozo bajo un cielo del todo perfecto. Luego, frente a las huestes que están con sus bocas abiertas por el asombro de lo que ven, la Palabra coronó esta creación de Su palpitante pecho cuando, en la maravilla del 6to día, invocó a una criatura de poca ropa y quien estaba llamada no solo a habitar ambos reinos simultáneamente, sino que al hacerlo, también sería espejo de la Palabra, más aún, ¡imagen del Creador! Esta criatura reflejaría la gloria de Dios y tendría la capacidad de reproducir la magnificencia de Dios a través de la misma intimidad eufórica que existía en la siempre presente, siempre eterna, Divinidad de tres. 

La Palabra vio todo lo que Él había hecho y dijo que era bueno, ah, pero la cereza fue: su compañero hecho a Su imagen; Él declaró que, en verdad, era muy bueno.

Cristiano: Jesús nos hizo y cuando estuvimos perdidos vino para salvarnos. Luego nos reclamó y nos hizo una vez más, y nos colocó juntos, como piedras cantoras sobre Su pectoral de Sumo Sacerdote, estableciéndonos en una ciudad brillante, la Jerusalén de arriba, la cual es libre. Amigos, como hombres libres en esa gran ciudad eterna y libre, y como herederos del Creador de todas las cosas, ¿cómo podemos nosotros, que somos tan ricos, osar hablar de carencias? 

Reflexiona:l que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no habrá de darnos generosamente, junto con él, todas las cosas? - Romanos 8:32 NVI 

Ora: -  Vengan, ¡cantemos con júbilo al Señor! Aclamemos a la Roca de nuestra salvación. Lleguemos ante Él con acción de gracias, aclamémoslo con cánticos. Porque el Señor es el gran Dios, el gran Rey sobre todos los dioses. En sus manos están los abismos de la tierra; suyas son las cumbres de los montes. Suyo es el mar, porque Él lo hizo; y con Sus manos formó la tierra firme. ¡Vengan, postrémonos reverentes, doblemos la rodilla ante el Señor nuestro hacedor! Porque Él es nuestro Dios y nosotros somos el pueblo de su prado; ¡somos un rebaño bajo su cuidado! ( Venite Adoremus - Salmos 95:1-7 NVI)

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