Susurros Nocturnos - 29 de Julio, 2016

Jul 29 Intentando escuchar el ‘ceceo’

PURO

Proverbios 20:10

Pesas falsas y medidas engañosas: ¡vaya pareja que el Señor detesta! (NVI)

Intentando escuchar el ‘ceceo’ 

Entré a la tienda de impresiones para recoger mis fotocopias y el muchacho que normalmente me atiende se acercó y me dijo: “¡Sola!”. Estoy seguro de que quiso decir “hola” pero en realidad le sonó “¡sola!”. Su pronunciación parecía un poco mal articulada. Pronto me di cuenta de que, como miembro fundador de la Iglesia de la Modificación del Cuerpo, él mismo en la noche anterior, utilizando un poco de hielo, gaza y un bisturí, se había hecho una bifurcación por el centro de su lengua. ¡La había partido justo por la mitad! Me aseguró que después de unos días, cuando la inflamación hubiera desaparecido, difícilmente se notaría ese pequeño ‘ceceo’ que ahora tenía. Abrió su boca y me mostró su nueva lengua de lagarto: combinaba perfectamente con las cuatro puntas que le salían del pellejo de su brazo derecho. Me aseguró que esto también lo ayudaría en su camino espiritual, que resultó siendo un verdadero bufet escandinavo de todo aquello que no era cristiano. Parecía feliz, emocionado y muy en paz con las cosas. El siguiente fin de semana, él y otros cuantos de sus amigos iban a comer pizza y luego a colgarse unas cuantas horas de unos garfios. En realidad yo no podía competir con eso. La pizza, los amigos y una película, habrían sido suficiente para mí. Así que le agradecí por las fotocopias y seguí mi camino, estupefacto. Sus valores pesaban distinto que los míos, su sistema de juicio estaba verdaderamente marcado por una escala muy diferente, y eso era peligroso, porque la medición de la carne siempre debe hacerse sobre las balanzas calibradas del Maestro. Recuerden eso... 

En lo que concierne a diferentes pesos y medidas, creo que Dios habla en dos niveles sobre este asunto, pero en ambos niveles lo llama “abominación”. Es una palabra fuerte. Quiere decir “repugnante” o incluso “una cosas que horroriza”. Si pudiera utilizar la típica moderación británica para señalar así la seriedad de lo que se está diciendo con este versículo, podría decir: “Cualquier ‘jugada doble’ resulta sumamente desagradable para el Señor”. 

¿Qué es una jugada doble? Esencialmente, es decir una cosa pero realmente hacer otra. Es tener intencionalmente una lengua bífida, a fin de engañar a la otra persona. El juego doble es sencillamente eso: es engaño, y para Dios ese engaño de lengua bífida es sumamente desagradable. 

En el primer nivel, toda enseñanza que declare ser una espiritualidad verdadera pero que vaya en contra de la voluntad revelada de Dios, ¡es abominación! Viene de la serpiente misma, es muerte y no vida. Es la ‘Abuelita’ del cuento con dientes filudos y mal aliento, y sin importar cuán extrañamente tierna parezca, te devorará al final. Aquí no hay sutilezas, es lo que es, y lo es descaradamente. Esas enseñanzas contrarias a la Escrituras no son más que dichos azufrados que pretenden sonar como si fueran espirituales, crecimiento verdadero, libertad real e incluso vida, pero al final engañan y te dejan perdición, menosprecio, esclavitud y muerte. Tengan cuidado con tales enseñanzas contrarias, porque en nuestro tiempo ¡abundan!

En el segundo nivel, ese juego doble a menudo está escondido. Tienes que intentar escuchar el ceceo. El doble juego que se parece a la serpiente y que en realidad serpentea está por todas partes, y que Dios nos ayude: si escuchamos con atención podremos encontrar que en ocasiones está presente incluso en nosotros, y especialmente en nuestras iglesias: Aquí a menudo decimos una cosa, mientras decididamente hacemos otra. Adoramos a Dios pero maldecimos a los hombres. Sonreímos con nuestra cara pero es el odio el que vive en nuestros corazones. ¡Que Dios nos perdone! Porque para el Padre, los juegos dobles de nuestras iglesias son absoluta... sí absolutamente desagradables. Así que... ¡tengamos cuidado! 

Reflexiona: “¡Ay de los que llaman a lo malo bueno y a lo bueno malo, que tienen las tinieblas por luz y la luz por tinieblas, que tienen lo amargo por dulce y lo dulce por amargo!” Isaías 5:20 

Ora: Oh Dios, ¿quién de nosotros no ha hablado con lengua bífida, a través de una piel de serpiente y unos labios de lagarto? A partir de hoy, Señor, buscaremos que el agua pura de nuestros corazones regenerados, brote abundantemente y fluya libre desde nuestra boca para que así desinfecte nuestras bocas, a menudo tan desagradables. Amén.

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