Susurros Nocturnos - 24 de Noviembre, 2016

Nov 24 ¿Una lagartija parecida a Jesús?

CONFIANZA 

Mateo 14:25 

En la madrugada, Jesús se acercó a ellos caminando sobre el agua.

¿Una lagartija parecida a Jesús?

La combinación de rayos láser, encuadres de video y moléculas refractarias han llevado al descubrimiento de las fuerzas que hacen que una pequeña lagartija llamada Basilisco Verde o Lagartija Jesús, pueda caminar sobre el agua. En realidad, ella simplemente corre muy, pero muy rápido. Si piensan que los científicos han invertido dinero en esta investigación con algún propósito teológico, ¡piensen nuevamente! El saber cómo caminar erguido sobre superficies diversas será de una gran utilidad para la fabricación de robots todo terreno. Suena bastante militar ¿no es cierto? ¡Pueden apostar!

De nuestro versículo para el día de hoy, puedo ver que el ADN de la Iglesia de Dios se estaba formando en estos pescadores que salían al mar de Galilea en la cuarta vigilia de la noche. Toda su vida habían lidiado con el agua y habían experimentado, más allá de toda duda, que el agua no iba a permitir a un hombre posarse sobre ella. ¡Simple! Habían aprendido algo más también: las tormentas eran peligrosas, las tormentas se hallaban donde las tranquilas aguas eran antagonizadas por los furiosos vientos, los cuales en su enojo alcanzarían la balanceante balsa y los atraería hacia ellos, al tiempo que abrazándolos fuertemente entre sus brazos envolventes, posaría sobre ellos su frío y húmedo beso de la muerte. Ellos sabían esto. Esto, ellos lo habían experimentado.

Jesús se quedó atrás para observar y orar. Guardando la distancia a lo lejos, Él ve a sus discípulos luchando con fuerza contra las violentas olas, las que no les permitirían alcanzar su destino, y si lo hicieran, estarían agotados. Él sabía también que sus corazones no estaban aún abiertos al hecho de que Él era el todo Proveedor, el que tenía todo el mando, el Dios sobrenatural. Aunque cinco mil estómagos habían sido satisfechos con pan y pescado recientemente, partiendo solamente de cinco panes y dos pescados, sus corazones estaban todavía ciegos al hecho de quién era Él en realidad. Piensen en ello.

Así que se necesitaba otra lección. Una lección que penetrara tan profundamente en su muy familiar y peligroso entorno, que la verdad de quién era Jesús en realidad, se volviera manifiesta e irrefutable para ellos. Entonces Jesús deja que la tormenta crezca, que el día avance, que sus brazos se cansen, que sus estómagos se enfermen y que sus corazones se desesperen, ¡y entonces Él comienza la lección 301, sobre quién es Él en realidad!

Sin esfuerzo, Jesús camina sobre las olas, caminando hasta lo alto de cada cresta violenta en movimiento, sólo para después, como un surfista santo, con los brazos estirados como si fuera un pequeño aeroplano, comenzar a deslizarse hasta desplomarse en el punto más bajo gritando, “¡Hey, hey, hey, miren esto muchachos!” Y comenzar luego, a caminar nuevamente por otra áspera ola monstruosa que se eleva y retuerce de manera amenazadora. No, no creo que haya sucedido de esa manera. Él simplemente estaba allí, caminando sobre el agua, y donde sus pies pisaban, formaban el pasaje más calmo que jamás haya habido en el enfurecido mar. Este, sin duda alguna, es otro milagro. Como el de los tres jovencitos que estando en el fuego, ni siquiera tenían olor a humo cuando salieron del mismo, de igual manera me pregunto, si Jesús en medio del mar, tendría alguna salpicadura de una gota de agua salada en su rostro o en el borde de las uñas de Sus pies que sobresalían por el frente de Sus sandalias talla siete.

No hablemos por el momento del atrevimiento de Pedro, solamente concentrémonos en este hecho: esa dureza que los discípulos tenían en sus corazones, debía ser ablandada. ¡Ellos necesitaban creer de verdad! Jesús busca que esto suceda hasta tal punto que se dice que ellos estaban “¡grandemente sorprendidos, más allá de toda medida, y maravillados!” O, “¡sorprendidos en exceso, completamente asombrados más allá de toda medida, agobiados por el asombro, estupefactos, completamente boquiabiertos, sin posibilidad de comprender y totalmente atónitos!”

Ahora escuchen amigos, Jesús puede caminar sobre las aguas de sus vidas en el día de hoy. ¿Con qué cosas, o con qué hechos y situaciones están ustedes tan familiarizados, o qué tan cerca están ustedes de las cosas de este mundo, que sus pequeños corazones se encuentran duros como para creer que Jesús es el Señor sobre todas las cosas? ¡SÍ, EL SEÑOR SOBRE TODAS LAS COSAS! ¿Se ha vuelto esta verdad demasiado grande para ti, como para creerla?

Que una tormenta se geste en sus vidas. Que ustedes luchen y se desesperen, aún al punto de temer por la pérdida de todas las cosas, para que puedan encontrar a Jesús caminando sobre las aguas, caminando hacia ustedes, y subiendo a su barca. Si una pequeña lagartija puede ser como Jesús, entonces es tiempo de que ustedes también aprendan a ser como Él. La forma tan dura en que Jesús enseña a sus amados discípulos suena un poco militar ¿no es cierto? Pueden apostarlo. Así que, ¡pónganse en forma.. ahora! ¡pónganse de pie... ahora! y ¡Crean... ahora!

Reflexiona: Y los que estaban en la barca lo adoraron diciendo: “Verdaderamente tú eres el Hijo de Dios.” Mateo 14:33

Ora: Señor, yo creo. Ayúdame con mi incredulidad. Amén.

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