Susurros Nocturnos - 24 de Marzo, 2016

Mar 24 Las delicias del Dios Altísimo

AMOR

Las delicias del Dios Altísimo

Cantares 4:10

¡Cuán delicioso es tu amor, hermana y novia mía! ¡Más agradable que el vino es tu amor, y más que toda especia la fragancia de tu perfume! NVI

La Santa Trinidad está completa en sí misma. En lo que se refiere a todo lo necesario para alcanzar la plenitud, la perfección, la paz y dicha eternas, Dios el Padre, Dios el Hijo y Dios el Espíritu Santo son, en todo sentido y entendimiento, uno y completos en sí mismos. Por lo tanto, en la Santa Trinidad no falta nada, no hay carencias, no hay necesidad de: ‘Un no sé qué’. Por esta razón, la Santa Trinidad no necesita buscar fuera de ella misma satisfacción o consumación. Repito entonces que el Señor es uno, completo y feliz en todo sentido. 

Aun así, nos dice la Santa Biblia, esa revelación del YO SOY, el Señor que es tres en uno, que Él se deleita en esas ‘expresiones externas de Su perfección’. Dicho de otro modo, toda la creación es una expresión de Su perfección en la cual Él siente gran placer. Hemos sido creados para complacerlo, ¿se dan cuenta?, y es por eso que solo podemos encontrar nuestra plenitud de creación cuando lo complacemos a Él. 

Ahora bien, como todos saben, hay varios niveles de deleite. Sí, existen diferentes medidas para un mismo deleite. Para mí, por ejemplo, el chocolate es una delicia. ¡Ah!, pero chocolate de cierta clase, sumergido en té con leche caliente, hirviendo con un poco de bourbon ¡y sorbido con delicioso placer en una fría noche de invierno y sentado frente a una fogata! Bueno mis amigos, ¡he ahí un completo nuevo nivel de excelso sabor! De igual manera, creo yo, resulta evidente que Dios ‘experimenta’ diferentes niveles de gozo a partir de esa expresión de Su perfección que es, ni más ni menos, la creación. 

No obstante, a pesar de los muchos placeres que Dios encuentra en Su creación, las Escrituras revelan que existe una delicia fuera de Sí Mismo sobre la que Dios el Altísimo canta más que ninguna. Sí, hay una delicia profunda fuera de Sí Mismo con la que Dios el Altísimo sueña, de la que habla, la que busca y aún más, permite que Su espíritu tome largos baños de leche y miel en anticipación, y al contemplarla parece estremecerse Su propio corazón. Esa delicia singular, amados, es el amor apasionado que Su iglesia comprada con Su sangre siente por Él. Así es, fuera de Sí Mismo, la iglesia es la única cosa revelada en toda la creación cuyo amor deleita al propio corazón de Dios. 

Ahora, mi querido lector, como si no hubiera fracasado lo suficiente en mi intento por describir los límites de este misterio vasto y profundo, permítanme fracasar un poco más aún, pues maravilla de maravillas, la fuente de esa deleitable delicia de nuestro amor por Él que emociona y satisface el corazón del Altísimo, ya no se encuentra fuera de Él, sino que, de alguna forma, como lo expresa la imagen mística del bautismo en agua y el matrimonio, es llevado ahora dentro de la misma Deidad y se llama, el cuerpo de Cristo. Nosotros, sin volvernos Dios, ahora estamos EN ÉL. Así es, estamos sentados CON ÉL en lugares celestiales. Eso es, todos nosotros, como partes individuales de este gran cuerpo que es la Iglesia, estamos en Él y Él está en nosotros. 

Mi amigo Cristiano, hoy traerás ya sea dolor o placer al corazón de Dios, pues las obras del pecado o del amor expresadas bajo este sol no pueden hacer otra cosa. Y así como una esposa ha de satisfacer y complacer a su esposo con todo su ser, con cada expresión suya, con la amable intención de cada pensamiento y acción que realiza, así nosotros hoy, ¡haremos lo mismo con Dios, o no lo haremos! 

En los confines de la costa de este gran misterio, descalzados de los ágiles zapatos de la jornada, parados con el pantalón de nuestra comprensión enrollado hasta las rodillas y sosteniendo los olorosos calcetines de la imperfección en nuestra mano derecha, el agua tibia de esta gran contemplación se arrecia alrededor de nuestras almas y con ternura nos hace cosquillas en nuestros diez dedillos de los pies. Por tanto, al sentir esto, sepan esta gran verdad: Nosotros, la iglesia, somos la delicia suprema de Dios. Asegurémonos, entonces, de vivir para agradarlo, hoy y todos los días de nuestra vida. 

Reflexiona:- Ninguno que milita se enreda en los negocios de la vida, a fin de agradar a aquel que lo tomó por soldado. 2ª Timoteo 2:4 (Reina Valera 1960) 

Ora: -  Padre, vemos a través de un vidrio oscuro. Padre, contemplamos el futuro a través de la neblina más oscura aún, de la ideas erróneas, malos entendidos, y la locura de nuestras grandes confusiones. Padre, es sólo Tu Palabra la que nos da luz y cuando captamos un destello de las glorias por venir para nosotros, Tu iglesia, entonces nuestros espíritus esperan que el después se convierta en el ahora. Padre, danos este día un sorbo de la taza de Tu gran deleite en nosotros, para que podamos caminar más erguidos, para que pisemos con más fuerza, para que respiremos más fácilmente con el conocimiento de Tu gran amor por nosotros, y así ¡podamos vivir esta vida de una forma que sea muy placentera para Ti! Amén y amén

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