Susurros Nocturnos - 23 de Junio, 2016

Jun 23 Divinidad danzante

GOZO

Lucas 15:25

Y su hijo mayor estaba en el campo, y cuando vino, y llegó cerca de la casa, oyó la música y las danzas. (VRV)

Divinidad danzante

Me hace sudar, ¿lo sabes? Me refiero bailar en público. Algo mortal le sucedió a mi ritmo hace mucho tiempo estando debajo de un globo de discoteca en el pabellón de una iglesia de algún lugar lejano y ahora se encuentra atrofiado. Así que, cuando se trata de bodas y noches de diversión que incluyen bailes…ay, mamá. Tráigan el desodorante. 

Siempre me ha asombrado ver que películas que son muy típicas de una localidad sean tan bien aceptadas a nivel mundial. Una vieja película llamada Todo o Nada ( El título original es The Full Monty) es una de ellas. Cuando vi esa película aquí en la tele de los Estados Unidos me dio mucha risa por una serie de razones. Primero, aunque la audiencia norteamericana había censurado este filme y le quitó una mala palabra que se repite muchas veces, ¡le dejaron una serie de groserías y frases aun peores! ¡Es obvio que estas malas palabras todavía no se habían convertido en un producto internacional! En segundo lugar, me reí de lo bien que fue aceptado el filme y de cuánto patetismo y pasión encerrada en él habría quedado fuera de la comprensión de la gente de otra cultura, de gente de otro mundo. Después de todo, el modo de pensar norteamericano es muy lejano al de Yorkshire. He estado en inmensas colas para buscar trabajo, y me he sentado en bancos debajo de un cielo miserable preguntándome dónde voy a trabajar. La película The Full Monty es tan real en su descripción de la desesperación que siente un desempleado que me trae demasiados recuerdos de mis malos tiempos en esa situación y me hace llorar. 

En esa película hay una escena particularmente asombrosa que es muy interesante. El bailador gordo llamado Dave (quien siguió trabajando como protagonista en la comedia de la CBC, Still Standing (Sigo en pie) lucha de forma graciosa contra la mentira de que “la gordura es un problema feminista” al sentirse completamente avergonzado de su rechoncha figura. Este representa maravillosamente al hombre desempleado, demasiado gordo, que ha perdido su dignidad, su devoción y su apetito sexual. En la escena más triste, Dave llorando le pregunta a su esposa: “¿Quién querría ver a un gordo bailando? Su tierna, amante y anhelante esposa le dice: “Yo, yo querría, Dave. Yo”. 

El pecado nos ha robado el gozo a muchos de nosotros y ha convertido nuestro baile en lamento. El fariseísmo le ha hecho lo mismo a muchísimos más de nosotros. Sin embargo, ¡nuestro extravagante Dios está celebrando una fiesta! Ahora mismo hay regocijo entre los ángeles por cada pecador que se arrepiente. ¿De qué otra forma se regocija Dios sino con risas, cantos y bailes? Yo me pregunto si el rey David algún día le habrá dicho a Dios lo siguiente: “¿Quién querría verme a mí, un asesino, adúltero, engañador, mentiroso, un hombre quebrantado y caído? ¿Quién querría verme bailando? Y me pregunto si Dios tierna, amante y anhelantemente le dice: “Yo, yo querría, David. Yo”. 

Medita: Amigos, quizás Lee Ann Womack en su canción “Baile” les da una exhortación a las almas atrofiadas de hoy. “Prométeme que le darás una oportunidad a la fe. Y cuando puedas elegir entre quedarte sentado o bailar (pequeña pausa) ¡Baila! Espero que bailes! 

Ora: Señor. Cambia de verdad mi lamento en baile ante tu misericordioso, santo, triunfante y siempre alegre trono. ¡Amén! 

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