Susurros Nocturnos - 23 de Diciembre, 2015

 

Dec 23 ¡Espejo con curvatura 7 Scotty, Espejo con curvatura 7!

CONCÉNTRATE 

Filipenses 4:13 

Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.

¡Espejo con curvatura 7 Scotty, Espejo con curvatura 7!

El contexto de nuestro versículo de hoy tiene que ver con la fortaleza que reciben los Cristianos de parte de Cristo, nuestro maestro, quien nos provee con la habilidad de ser humildes y de ser fuertes, en todo lugar, en toda circunstancia y situación. “No es problema”, dice Pablo en nuestro versículo de hoy, “yo he aprendido a hacer esto”. Ahora, yo creo que la recepción de esta verdad debe verse a la luz de tres puntos importantes:

Primero, que no es un signo de abandono, ni de juicio, o indiferencia o agresión por parte de Cristo, cuando Pablo tiene hambre o cuando fue humillado o abandonado.

Segundo y consecuentemente, tampoco era un signo de fidelidad o de cuidado por parte de Cristo, cuando Pablo tenía más que suficiente para él y para otros.

Ahora, estos dos primeros puntos son fascinantes porque dejan huellas en los espíritus de las personas, como imágenes del propio yo impresas en la mente como en un espejo cóncavo y convexo. En otras palabras, eso que juzgamos cuando lo vemos, puede que nos dé una representación muy falsa de lo que es en realidad. ¡No crean todo lo que ven! Ciertamente pareciera que Pablo dice aquí que la presencia o la ausencia de ‘abundancia o necesidad’ puede tener un efecto directo en su condición física y social, pero no tiene ninguna afectación en su posición o relación con Cristo, y cuando creemos que sí lo tiene, entonces estamos, de hecho, mirándonos en espejos curvados. Así que ¡nunca juzguen su verdadera condición en Jesús, sólo por las circunstancias presentes! De hecho, Pablo dice en otro lado, “Más que nada, el Espíritu Santo tiene malas noticias para mí, así que las estoy esperando. Es mi llamado. Ninguna de estas cosas me moverá”. Díganme ¿acaso los mueven a ustedes sus circunstancias?

Tercero, piensa en esto amigo: ¿Considerarías a alguien que lucha para mantener un techo sobre su cabeza, con subsidio de desempleo, bajo asistencia médica para indigentes, o asistencia social, a alguien ridiculizado por sus vecinos y parientes cercanos, y atormentado por varias enfermedades y por la falta de dinero, como alguien bendecido por Dios? ¡Por supuesto que no! ¡Sin embargo, puede ser que estemos equivocados! Quizá nuestro juicio, de acuerdo a lo planteado por Pablo, no es como ver a través de un vidrio opaco ¡sino, más bien, como ver en un espejo curvado! (¡creo que acabo de inventar una nueva palabra!) Lo fundamental es esto: puede ser que veamos correctamente, pero rara vez juzgamos de manera correcta y si no juzgamos de manera correcta, entonces ¡quizá no estemos viendo de manera correcta, después de todo!

El problema puede estar en nuestra comprensión de lo que es una bendición. Por ejemplo, si bendecimos a alguien, lo que queremos es ver a esa persona prosperar, y esa prosperidad que deseamos para ella es, de acuerdo a nosotros, algo que se dá inevitablemente en un contexto material. Nosotros, como mínimo, queremos que alcance nuestro nivel de bendiciones materiales. Después de todo, para nosotros, estas cosas materiales son signos evidentes del favor de Dios. ¿No es así? ¡por supuesto que sí! ¡Cada tele-evangelista nos lo dice en glorioso tecnicolor, así que debe ser verdad! Quiero decir, ¡miren la trama social de nuestra sociedad post-Cristiana! Puede estar colapsándose sobre sí misma, todo alrededor suyo, mientras el abismo del humanismo secular está abriendo sus mandíbulas tan ampliamente que, cual gran víbora, está a punto de tragarse al pueblo de Dios entero y vivo, a través de su tortuoso y políticamente correcto pequeño vientre; no obstante nosotros, aún gritamos para que todo el mundo nos escuche, que hemos sido verdaderamente bendecidos por Dios y bueno, ¡miren todas las cosas que tenemos para probarlo! Sí, pero ¡miremos a la gente a nuestro alrededor!

Evidentemente estamos usando una vara de medición incorrecta. ¿Cómo podemos ser bendecidos (poseyendo tantas cosas que prueban esas bendiciones), mientras que Sión, al igual que la Atlántida, pareciera estar hundiéndose para siempre bajo las olas del mundo secular? ¿Cómo podemos ser bendecidos, sentándonos, felices y llenos de cosas a las puertas de Sodoma y Gomorra, mientras el aroma de azufre se percibe en el aire de la mañana? ¿Cómo podemos ser bendecidos cuando estamos envueltos en nuestro capullo y hemos sido mal educados en una inmadurez, inmovilidad e inactividad espiritual, a través de mensajes insignificantes desde los púlpitos postmodernos? ¿Cómo podemos ser bendecidos cuando nuestros ojos están puestos en todo tipo de cosas, en modas, en afanes y en movimientos modernos, en vez de enfocados firmemente en nuestro Rey que viene? Los hace pensar, ¿no es cierto? Déjenme preguntarles algo: Si ustedes se encontraran desamparados, (Dios no permita que esto suceda), pero si ustedes se encontraran desamparados, sería su enfoque celestial y su inversión eterna de tal fortaleza y consecuencia para ustedes que podrían decir, al igual que Pablo, “ninguna de estas adversidades me mueve”. ¿Le gritarían a sus consternados y espectantes familiares, amigos y compañeros: “Hey, escuchen, dije que ninguna de estas adversidades me mueve”?

Sé que los hace pensar, amigos, lo sé. Así que díganme hoy, ¿a través de que clase de vidrio están mirando?

Reflexiona: “Cuando llegaron, les dijo: Ustedes saben cómo me porté todo el tiempo que estuve con ustedes, desde el primer día que vine a la provincia de Asia. He servido al Señor con toda humildad y con lágrimas, a pesar de haber sido sometido a duras pruebas por las maquinaciones de los judíos. Ustedes saben que no he vacilado en predicarles nada que les fuera de provecho, sino que les he enseñado públicamente y en las casas. A judíos y a griegos les he instado a convertirse a Dios y a creer en nuestro Señor Jesús. Y ahora tengan en cuenta que voy a Jerusalén obligado por el Espíritu, sin saber lo que allí me espera. Lo único que sé es que en todas las ciudades el Espíritu Santo me asegura que me esperan prisiones y sufrimientos. Sin embargo, considero que mi vida carece de valor para mí mismo, con tal de que termine mi carrera y lleve a cabo el servicio que me ha encomendado el Señor Jesús, que es el de dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios.” Hechos 20:18-24.

Ora: Dos cosas pido de Ti (no me las niegues antes de morir): Vanidad y palabra mentirosa aparta de mí; no me des pobreza ni riquezas; manténme del pan necesario, no sea que me sacie y te niegue y diga ¿quién es mi Dios?, o que siendo pobre, hurte, y blasfeme el nombre de mi Dios. Proverbios 30:7-9)

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