Susurros Nocturnos - 23 de Agosto, 2016

Aug 23 ¿Cabezas o colas?

PROSPERIDAD

Deuteronomio 28:33

Para ti sólo habrá opresión y malos tratos cada día. 

¿Cabezas o colas? 

Los montes Gerizim y Ebal son dos montañas de Samaria ubicadas en las caras opuestas del valle que albergaba el antiguo pueblo de Siquem. El valle circundado por estas montañas mide entre 180 a 280 metros de ancho y más de cinco kilómetros de largo. Estas dos montañas se convirtieron en el escenario de la gran declaración de interdependencia de la cual nuestro versículo de hoy es sólo una pequeña parte. Aquí Dios expone Su pacto, las bendiciones de la obediencia y las maldiciones de la desobediencia ante la recién estrenada nación de Israel que escuchaba con mucha atención. ¡Es un pacto tremendo! Mientras millones de personas permanecían en el valle, la consecuencia de la desobediencia rugía desde la cima del Ebal y caía como un rayo devastador sobre sus corazones. Sin embargo, desde la cima del Gerizim, palabras acerca de las bendiciones de la obediencia caían sobre sus cabezas arrepentidas. Con una impresionante alta fidelidad y sonido estereofónico, se le hizo saber la terrible declaración del antiguo pacto a la nueva y expectante nación. 

Nuestro versículo de hoy resume las consecuencias de las maldiciones en el monte Ebal; y déjenme decirles que vivir contínuamente oprimido y aplastado es, sin lugar a dudas, una muy amarga maldición. Entonces aquí está el problema amigos, pues muchísimos hijos de Dios podrían utilizar este pequeño versículo como el resumen de sus propias vidas y un testimonio de cómo se sienten en lo más profundo de su ser, o como una afirmación verdadera de cómo es su vida cotidiana. Es penoso, es horrible y no es correcto. ¿Por qué entonces muchísimos Cristianos parecen vivir bajo la sombra del Ebal? 

Este es un problema que tiene 4 aspectos: El pecado generacional y sus consecuencias sin duda juegan su papel. La opresión demoníaca, robar, matar y destruir, también tienen su parte. Los cristianos que viven sometidos a su propia naturaleza pecaminosa sin duda que representan la tercer causa. Sin embargo, creo que es la ignorancia la que juega un papel más importante. La ignorancia o el no saber dónde es que estamos parados en Jesús. 

Amigos: A aquellos que han puesto su confianza en la sangre derramada por Jesucristo se les llama los hijos del Dios Altísimo y ¡son benditos! Entonces, ya no estamos más bajo la sombra de Ebal. La verdad es que tampoco nos encontramos bajo la sombra de Gerizim, es decir, ¡no nos encontramos bajo la sombra ni de la maldición ni de la bendición! No estamos bajo la sombra de ninguna montaña ahora, sino que más bien estamos en el monte Gerizim y tanto es así que podríamos decir que los Cristianos somos Gerizim. Sí, ¡nosotros mismos somos la montaña bendita! Somos benditos, somos bendición, estamos en sus propias y extraordinarias palabras, destinados a “ser la cabeza y no la cola: ¡estar siempre encima, nunca debajo!” (Deuteronomio 28:13) 

A medida que Dios les revele los pecados de sus padres, arrepiéntanse de ellos. Resistan al diablo y no crean Sus palabras. Entréguense al Espíritu Santo, sométanse y humíllense bajo la poderosa Mano de Dios y escuchen Sus buenas nuevas, Su gloriosa verdad, y Su formidable testimonio. Pues Él ha hecho con nosotros grandes cosas, mucho más grandes y mucho más allá de todo lo que pudiéramos pedir o entender. 

Reflexiona: “Que Dios nuestro Padre y el Señor Jesucristo les concedan gracia y paz. Alabado sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en las regiones celestiales con toda bendición espiritual en Cristo. Dios nos escogió en él antes de la creación del mundo, para que seamos santos y sin mancha delante de él. En amor nos predestinó para ser adoptados como hijos suyos por medio de Jesucristo, según el buen propósito de su voluntad, para alabanza de su gloriosa gracia, que nos concedió en su Amado.” Efesios 2:1-6 

Ora: Señor, soy bendito en Ti. Señor, en Ti soy cabeza y nunca cola, estoy encima y no debajo. Señor, líbrame hoy de todo mal, de toda oscuridad, de todas las mentiras que he creído sobre mi y reemplaza estos cuatro aspectos debilitantes en mí, con los montes de Sión, de Moria, de Gerizim y con el Calvario. ‘Rodéame’ entonces oh, Dios, con estos cuatro grandes montes hoy. Te lo pido en el nombre de Jesús. Amén.

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