Susurros Nocturnos - 22 de Noviembre, 2016

Nov 22 Festo, el festivo, termina el trabajo: Sí, simplemente ¡va y lo hace!

PERSEVERANCIA 

Hageo 1:8 

“Vayan ustedes a los montes; traigan madera y reconstruyan mi casa. Yo veré su reconstrucción con gusto, y manifestaré mi gloria” —dice el SEÑOR—.

Festo, el festivo, termina el trabajo: Sí, simplemente ¡va y lo hace!

Creo que de las muchas frases que dicen los llamados ‘Rednecks’ la que más me gusta es ‘¡Ve y hazlo!’ En otras palabras, ‘haz lo que tengas que hacer’, ‘sigue adelante y hazlo’. Ustedes saben: ‘deja de quejarte’, basta de tanto hablar sobre hacer algo’, o de ‘dejar las cosas para después’, sólo ‘¡vé y hazlo!’.

El pueblo judío, la niña de los ojos de Dios, ha regresado del exilio en Babilonia. La tarea de reconstruirse a sí mismos, a su nación, a sus familias y comunidades era enorme, y ¡hasta el último centavo se usó para ese fin! Sin embargo, ese punto fundamental para los judíos, ese centro de la presencia manifiesta de Dios, el templo del SEÑOR, estaba ahora siendo dejado para el último. ¡Habían comenzado bien, pero las dificultades y los problemas hicieron que lo que sería un momento de cese temporal de las actividades, se transformara en un aplazamiento permanente! “Ahora”, todos estuvieron de acuerdo, “no era todavía el momento para reconstruir el templo del SEÑOR”.

Lamentablemente esta no fue una decisión acertada. Al tiempo que dejaban el templo de Dios sin reconstruir, a medio hacer, en ruinas, expuesto a los elementos, desarreglado, deslucido (me entienden, ¿verdad?), ellos continuaron invirtiendo en sus propios hogares de manera substancial. Lo que en realidad estaba sucediendo es que lo que debía invertirse en las cosas de Dios, lo estaban invirtiendo en ellos. (Ah, y a propósito, este no es un mensaje sobre dinero. ¡Es mucho más importante que eso!)

Yo no soy bueno para terminar lo que comienzo. Muchos de mis proyectos aún sin finalizar son testimonio de ello. Al examinarme a mí mismo, soy consciente de un número de razones por las que esto sucede. No obstante, una que sobresale y se nota más que cualquier otra, es la falta de perseverar en mi enfoque. Sorprendentemente, he observado que este es un rasgo particularmente negativo en muchas áreas de nuestra vida espiritual. La madurez, el crecimiento, la sanidad, la posesión de la tierra, no llegan sin una lucha que a su vez, es una experiencia agotadora y difícil. Así es que cuando el cansancio se instala, la tendencia para muchos de nosotros luego de haber comenzado tan bien, es no seguir perseverando hasta finalizar, sino cuando estas dificultades se presentan, dejamos a un lado nuestro objetivo presente y sin terminar, y como buenos Cristianos que somos, ¡damos inicio a otro nuevo buen comienzo! Los resultados de esta situación son claros, pues los trabajos inconclusos, especialmente en el reino espiritual, no permanecen callados, sino más bien se paran y nos gritan como testimonio de nuestra inconsistencia y luego se tornan en una invitación espiritual a la burla, al ataque y a la acusación del enemigo. Por lo tanto, el mantener tales trabajos inconclusos se vuelve más costoso que su terminación, por lo que si ustedes tienen una cantidad de estos trabajos inconclusos, pueden estar seguros ¡los recursos en todos los niveles, se volverán escasos!

Por supuesto, en el caso de Israel llegó el momento en que Dios dio un paso adelante y dijo “¡Suficiente! Esto es vergonzoso. No me han puesto a Mí en primer lugar. Es triste y también muy peligroso para ustedes. Así que, desde ahora hijos míos, yo retendré todos Mis buenos recursos de ustedes ¡hasta que ustedes hagan las cosas bien! La holgazanería, el letargo, la falta de santidad, la muerte y la enfermedad, todas se transmiten por contacto, ¿sabían? La santidad, la integridad, la vida y la prosperidad, sin embargo, deben buscarse con perseverancia. ¡Así que, suban a las montañas, empiecen a talar y luego completen el trabajo que habían comenzado! Me complaceré en él, me glorificaré, y créanme, serán felices. Tendrán suficiente, estarán completos y, más aún, podrán ahorrar todos esos recursos que han perdido en nada. Confíen en mí, pónganme primero que todo y perseveren en la culminación de los proyectos espirituales que les he mostrado que deben hacer”.

La buena noticia amigos, es que los judíos escucharon el mensaje del Señor, pusieron atención al templo y fueron verdaderamente bendecidos por Dios al hacer esto. Ahora ¿qué hay de nosotros? Es hora de que muchos de nosotros dejemos nuestras hermosas casas a un lado junto con todos aquellos buenos proyectos que comenzamos bien, ¿no es cierto? y de que digamos “Bien, Señor, ¡Suficiente! ¿Dónde debo comenzar a concluir eso que ya he comenzado? Señor sólo te pido que mi frustración se torne en agradecimiento”. Aquel que tenga oídos para oír, que oiga.

Reflexiona: Entonces Hageo su mensajero comunicó al pueblo el mensaje del SEÑOR: “Yo estoy con ustedes. Yo, el SEÑOR, lo afirmo.” Y el SEÑOR inquietó de tal manera a Zorobabel hijo de Salatiel, gobernador de Judá, y al sumo sacerdote Josué hijo de Josadac, y a todo el resto del pueblo, que vinieron y empezaron a trabajar en la casa de su Dios, el SEÑOR Todopoderoso. Hageo 1:13-14

Ora: Señor, muéstrame hoy mis ‘casas’ a medio construir. Señor, muéstrame hoy qué deseas que atienda y concluya primero. Señor, deseo ponerte primero en mi vida. Por favor, sé mi administrador de construcción, para que pueda perseverar de tal forma que lleve a alguna a terminación, descanso, provisión y a una mayor gloria para Ti, mi Dios. Amén.

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