Susurros Nocturnos - 22 de Junio, 2016

Jun 22 Reyes cantantes
 
IMAGINAR
 
Sofonías 3:17
 
“Porque el SEÑOR tu Dios está en medio de ti como guerrero victorioso. Se deleitará en ti con gozo, te renovará con su amor, se alegrará por ti con cantos.”
 
Reyes cantantes
 
“Et Eärello Endorenna utúlien...
Sinome maruvan ar Hildinyar tenn’ Ambar-metta!”
 
De esta forma canta el Rey Aragorn en El Retorno del Rey, una de las partes de ‘El Señor de los Anillos’ de Tolkien. Por si acaso ustedes no hablan “Élfico” (uh, uh, uh, uh, muchas gracias, mamacita) el Rey Aragorn está cantando “He venido desde el Gran Mar hasta la tierra Media. En este lugar moraré, junto a mis herederos, hasta el fin del mundo”. 
 
Una multitud de ideas manan de esta grandiosa y maravillosa trilogía de Tolkien, este lago de imágenes que Tolkien llena hasta el borde; sin embargo, lo que más me sorprendió durante estas escenas finales, ¡es que solamente después de haber sido coronado, el Rey comienza a cantar! Realmente me desconcertó. Entiendo que los reyes tengan grandes coros para ellos, y que hasta seleccionen solistas para que les ofrezcan serenatas. Pero cuando el coronado Rey se pone en pie y comienza a cantar, entonces puedo escuchar como se derrumban en mi mente algunas ideas que tenía al respecto. 
 
Imagínate ahora al Rey Jesús. Coronado y rodeado por innumerables seres llenos de luz, ¡seres demasiado maravillosos para la capacidad descriptiva del lenguaje actual! Imagínate el bullicio de los redimidos, cada uno con una nueva canción en su corazón. Imagínate el tintineo de millones de coronas arrojadas al suelo del mar de cristal delante del Cordero. Y finalmente, imagínate un silencio en el cielo, mientras el Salvador se pone lentamente de pie, eleva Su voz y comienza a cantar, mientras se dirige (a través de la vasta multitud de ángeles) hacia su novia que le espera. 
 
Esta canción está preparada y ensayada desde antes del comienzo del tiempo. Ésta sobrepasa en su contenido la profundidad y las glorias que encerraban las canciones entonadas por los angélicos hijos de Dios, cuando éstos una vez cantaron al unísono al comienzo de la creación; porque cada palabra de la canción del Salvador serena tu alma, alivia tus heridas, desentraña las grandes interrogantes de tu corazón y las contesta en amor y con tierna compasión.
 
Amigos, ¡nuestro Salvador canta! ¿Lo escuchas hoy?, ¿realmente lo escuchas? 
 
Medita: “Y cantaban el himno de Moisés, siervo de Dios, y el himno del Cordero.” Apocalipsis 15:3 
 
Ora: Señor cántame una canción de cuna. Que tu suave y tierna paz bañe mi agitada alma. Cántame una marcha para que pueda conquistar la tierra prometida. Oh, cántame algunas canciones de mágica alegría, Señor Jesús, Salvador mío, y muéstrame las insondables profundidades de tu persona oh, Señor. Cántame Salvador, oh, cántame hoy. ¡Amén y amén!
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