Susurros Nocturnos - 22 de Enero, 2016

 

Jan 22 Las Condiciones del Contrato de Arrendamiento
 
CAMBIA 
 
Las Condiciones del Contrato de Arrendamiento
 
Habacuc 1:6
 
Estoy incitando a los caldeos, ese pueblo despiadado e impetuoso, que recorre toda la tierra para apoderarse de territorios ajenos. NVI Porque he aquí, yo levanto a los caldeos, nación cruel y presurosa, que camina por la anchura de la tierra para poseer las moradas ajenas.
 
Las personas en este planeta han estado luchando entre sí desde que Caín mató a Abel. Ya en tiempos inmemoriales hemos tenido: Guerras de Envidia, Guerras de Odio, Guerras de Sucesión, Guerras Civiles, Guerras de Independencia, Guerras de Limpieza Étnica, Guerras Religiosas, Guerras Políticas, Guerras de Guerrillas, Guerras de Terrorismo y Guerras por los Recursos Naturales; y seguramente podrás agregar algunas otras a mi lista. En los años venideros, sin lugar a dudas veremos más de este tipo de guerras en el planeta; sin embargo, creo que lo que va a producir la mayor cantidad de muertos será el terrible trio de: guerra política, religiosa y, en especial, por los recursos naturales. Así es, a medida que la población del mundo aumenta, se incrementa la demanda por los recursos cada vez más escasos, por lo que será la guerra por esos recursos la que en principio demandará la adquisición de esas tierras que enfrentan una larga e histórica disputa sobre la propiedad de las mismas, y además, utilizando varios pretextos, podrían llegar incluso a hacer los arreglos necesarios para provocar una invasión y tomar posesión de aquello ‘que no les pertenece’. Ahora bien, este ‘robo’ ¿es pecado?
 
“Del Señor es la tierra y todo cuanto hay en ella” y hasta ahora Él ha asignado, oficialmente, solo un pequeño segmento de toda esta vasta geografía y sus recursos asociados, al pueblo de Israel. Si el robo de los recursos es pecado, luego, robarle a Dios es total insensatez porque “el hombre fuerte y bien armado siempre mantiene en paz sus bienes”. Las naciones deben dejar tranquilos a Israel y a sus recursos, no vaya a ser que nos demos cuenta de que el Dios Todopoderoso se da la vuelta y nos sujeta por la muñeca que estaba en el bolsillo ajeno. Lo único que puede seguir a tal acción del Todopoderoso son problemas. 
 
Las futuras guerras por los recursos involucran la adquisición forzada de lugares habitados por otros y, como consecuencia de ello y hablando en términos legales, también de las reservas que contenga el espacio de tierra que rodea estos lugares robados, ya sea que los recursos se encuentren bajo tierra, en la tierra o en el espacio aéreo sobre ella. Semejante ‘invasión de rapiña’, en varios niveles, no sólo despoja a los dueños originales, sino que también los dispersa o los subyuga y, tarde o temprano, los absorbe o erradica. 
 
“Del Señor es la tierra y todo cuanto hay en ella”. Por lo tanto, todas las democracias manejadas por el demonio (¡despierten de una vez!) y cualquier otra entidad política, social, económica y cultural, existen y se promulgan en un planeta que no les pertenece. Consecuentemente, la posesión de cualquier masa de tierra, con todos sus recursos asociados, en última instancia, está “rentada” y por lo tanto dicha posesión es temporaria y está sujeta a la discreción del verdadero dueño de la tierra, y este es ¡el Señor Dios Todopoderoso!
 
“Del Señor es la tierra y todo cuanto hay en ella”, por consiguiente, escuchen con atención: A través de los tiempos y aun cuando el diablo ha logrado que su Reino cubra la superficie de esta orbe giratoria, ‘AUN del Señor es la tierra y todo cuanto hay en ella'. ¿Se dan cuenta? Los reinos de este mundo pueden pertenecer al diablo, pero toda la sustancia y naturaleza sólida del planeta tierra pertenecen a Dios, y Él decide cómo disponer de ella. “Estoy incitando a los caldeos,…para apoderarse de territorios ajenos”. En otras palabras, Dios está traspasando tanto el lugar como la propiedad que no le pertenece a esta nación tan perversa. Dios, y Dios solamente, tiene derecho a hacer esto y cuando lo hace tanto la transacción como la transferencia son imparables. 
 
Por lo tanto, la seguridad de cualquier lugar físico habitado está sujeta al mandato de Dios, no al de armas sigilosas o de armas nucleares y viles. El que dispongamos de un lugar habitado por otros para nuestro provecho también es decisión de Dios y, cuando esto sucede, podría involucrar otra guerra, una guerra de Dios. La posesión de la tierra prometida fue una ‘Guerra de Dios’ y culminó con la imparable y absoluta transferencia de la propiedad de la tierra y de todas sus posesiones. Por esto preguntémonos, fuera de ese momento e incidente en particular, ¿ha habido alguna otra ‘Guerra de Dios’? La respuesta, es “¡por supuesto que sí!”. Presten atención a esto: “Estoy incitando a los caldeos,…para apoderarse de territorios ajenos”. Reflexionen en lo siguiente: cuando un inquilino ‘redistribuye’ entre otras personas los recursos de un propietario, esto es robo. Cuando el propietario redistribuye sus recursos entre otras personas, esto es su deseo y su derecho. “¡Del Señor es la tierra y todo cuanto hay en ella!”.
 
¿Cómo podemos diferenciar entre las acciones impías de los ladrones endemoniados que roban los recursos que no les pertenecen, y las acciones ‘legales’ de los administradores de Dios? Sobre todo, ¿cómo nos damos cuenta cuándo una ‘Guerra de Dios’ está siendo dirigida hacia nosotros? Bien, recuerden, cuando la propiedad del arrendador está siendo destruida, cuando la morada del arrendador está siendo utilizada para acciones que son contrarias a su intención original… sí, cuando el nombre del propietario está siendo desacreditado abiertamente y cuando el pago adecuado y el tributo correcto estén vencidos hace ya mucho tiempo, entonces, no ha de sorprendernos si una camioneta de mudanzas se estaciona frente a nuestra casa y unos hombres fornidos comienzan a golpear nuestra puerta. ¿Deberían nuestras naciones esperar la visita de los administradores de Dios? 
 
Habacuc verá entonces la justicia de esta clase de ‘Guerra de desalojo por parte de Dios’. No obstante esto, Habacuc también enfrentará grandes problemas con los administradores de Dios, los caldeos. Sí, Habacuc tendrá problemas para comprender la clase de gente que Dios utiliza para reclamar la devolución de Su propiedad. Volveremos a esto más tarde, pero por esta noche, tengan presente que aunque Dios utiliza a unos administradores brutales para desalojar a Sus malos inquilinos, una vez que la tarea ha sido completada, también los malos administradores darán cuenta de sus actos. ¡No hay nada agradable en la redistribución que Dios hace de los recursos! 
 
Ahora bien, tengan presente tres cosas esta noche:
 
 “Del Señor es la tierra y todo cuanto hay en ella”. Él la distribuye como más Le place.
 
La seguridad de todo lugar habitado y su continuación están sujetas a la voluntad del propietario. Solo Dios puede hacer que habitemos en la seguridad de la posesión, la provisión y la paz. ¡Aun hoy, Dios está en el negocio del desalojo! 
 
Dime ahora: “¿Han recibido nuestras naciones una notificación de desalojo?” 
 
Reflexiona:- Del SEÑOR es la tierra y todo cuanto hay en ella; el mundo y cuantos lo habitan; porque Él la afirmó sobre los mares, la estableció sobre los ríos. ¿Quién puede subir al monte del SEÑOR? ¿Quién puede estar en su lugar santo? Sólo el de manos limpias y corazón puro, el que no adora ídolos vanos ni jura por dioses falsos. Quien es así recibe bendiciones del SEÑOR; Dios su Salvador le hará justicia. Tal es la generación de los que a ti acuden, de los que buscan tu rostro, oh Dios de Jacob. Selah. Salmos 24:1-6 NVI 
 
Ora: -  Señor, por favor recuerda que en las naciones de los obstinados pecadores todavía quedan algunos que no te han olvidado, Oh Dios. Ten pues misericordia Señor y vuélvenos una vez más hacia Ti. Amén y que así sea.
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