Susurros Nocturnos - 2 de Febrero, 2014

 

Feb | 2 | Sobre tontos y héroes

 
RECOMPENSA 

Romanos 14:12
Así que cada uno de nosotros tendrá que dar cuentas de sí, a Dios.

Sobre tontos y héroes 

Con las manos en su espalda, el comandante naval observaba desde la ribera, y con determinación aguardaba a que las cualidades de trabajo en equipo, iniciativa y liderazgo emergieran naturalmente ante esta situación desafiante. Un grupo de cadetes navales había sido comisionado con la tarea de reparar un puente. Al ser parte de esta cuadrilla tan diversa, mi trabajo en ese momento era colgarme al costado de dicho puente y utilizando una herramienta muy costosa, hacer un agujero impecable que escondería una gran tuerca y un tornillo.

La mirada de águila del comandante, con la cual recorría todo de derecha a izquierda y luego de izquierda a derecha, momentáneamente se posó sobre mí. No sé qué sucedió, pero el tiempo pareció detenerse. Mientras me miraba fijamente, la nueva, brillante y costosa herramienta se resbaló de mi mano y cayó al agua, aproximadamente metro y medio debajo de mí. Al tiempo que la herramienta desaparecía, el rostro del comandante dejó entrever sus pensamientos en un tono muy fuerte y claro: “¡Tú, grandísimo tonto!” Miré al agua que salpicaba debajo de mí: el gran mango de madera de la costosa herramienta la mantenía justo por debajo de la superficie, subiendo y bajando con rapidez, mientras que la lluvia torrencial y la fuerte corriente llena de lodo que fluía rápidamente, la alejó lejos, muy lejos de nosotros.

Como de rayo, dejé mi posición y corrí por el puente a medio construir, saltando en el aire a grandes pasos hacia el otro lado de la ribera del río, y a través de la fina banda de arena que se internaba en las apresuradas aguas y con un pie hundido en la parte poco profunda ¡me incliné y recogí con destreza la alguna vez costosa herramienta, de las fauces del río! Los ojos del comandante brillaron con orgullo ¡y aplaudió frente a todos! Sí, de verdad se paró allí ¡y me aplaudió! En un instante, había pasado de ser un tonto a ser un héroe. ¡Se me vio como alguien que podía sacar victoria del desastre, como alguien que pensaba rápidamente, un hombre decidido, un hombre de acción! Alguien de valor probablemente; sin duda, alguien con el potencial para tomar el mando algún día, hasta de un buque de guerra.

En retrospectiva, cuando examino mis motivaciones, reconozco que no daba ni cinco centavos por la herramienta, ni por el puente, ni siquiera por los otros cadetes a mi alrededor; tampoco me importaba la misión o la tarea que debíamos completar. ¡Para acabar pronto, no me importaba ni siquiera el comandante vigilante! ¡Lo que me importaba era el ser avergonzado públicamente! Lo que me importaba era perder mi imagen, perder la oportunidad de una posible promoción u oportunidad. Me importaba quedar expuesto a la vergüenza. ¡Me preocupaba perder mi recompensa!

Se acerca el día en que el Gran Comandante examinará nuestras obras, no para la salvación, sino para la recompensa. Estas recompensas son grandes, creo que el poseerlas determinará nuestra capacidad futura para disfrutar y glorificar a Dios. Hoy, podría ser un buen ejercicio el analizar lo que tú haces e incluso, quién eres delante de Cristo. Permíteme preguntarte, “¿Eres tú un tonto o eres un héroe?”

Cualquiera que sea la motivación, repito, cualquiera que sea la motivación, muchos de nosotros necesitamos levantarnos hoy y comenzar a recobrar eso que está perdido, sea tiempo perdido, oportunidades perdidas o (y muy especialmente) relaciones perdidas. ¡Jesús viene pronto! Trata de pararte ante Él como héroe y no como tonto. Imagina escuchar Sus palabras haciendo eco en tus oídos: “Bien hecho, buen siervo y fiel, entra en el gozo de tu Señor”... ¿No sería eso maravilloso?

Medita: “Su obra se mostrará tal cual es, pues el día del juicio la dejará al descubierto. El fuego la dará a conocer, y pondrá a prueba la calidad del trabajo de cada uno. Si lo que alguien ha construido permanece, recibirá su recompensa, pero si su obra es consumida por las llamas, él sufrirá pérdida.” 1ª Corintios 3:13-15

Ora: Señor, dame perspectiva eterna para que cuente mis días, ponga atención en mi camino y corrija mi rumbo encima de este puente roto que se extiende a lo largo del rápido río de mi vida. Te lo pido en el nombre de Jesús. Amén.

 

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