Susurros Nocturnos - 15 de Noviembre, 2016

Nov 15 Gitanos, vagabundos y ladrones

PEREGRINAJE

Jeremías 35:6-7

Ellos me respondieron: Nosotros no bebemos vino, porque Jonadab hijo de Recab, nuestro antepasado, nos ordenó lo siguiente: “Nunca beban vino, ni ustedes ni sus descendientes. Tampoco edifiquen casas, ni siembren semillas, ni planten viñedos, ni posean ninguna de estas cosas. Habiten siempre en tiendas de campaña, para que vivan mucho tiempo en esta tierra donde son extranjeros.”

Gitanos, vagabundos y ladrones

Uno de los acontecimientos destacados de mi vida de preadolescente de los años 70 era la llegada, todos los años, de la Feria de Gitanos que se instalaba sobre el descuidado piso de carbón de una estación de ferrocarril abandonada, en mi pequeño pueblo. Paseos peligrosos, manzanas acarameladas, algodones de azúcar, apuestas insignificantes, luces brillantes, peces dorados de color naranja en bolsas de plástico transparentes, juegos de destreza y rifles de aire comprimido, todo esto formaba parte de una obertura cómica de 1812 de rechinante música de máquinas de Rocola, todo acompañado por zumbidos de generadores y el olor del diesel y la pólvora de las pistolitas de postas. ¡Era fantástico!

En esa época, los gitanos eran las personas más emocionantes, peligrosas y exóticas que tanto mis amigos como yo, jamás habíamos conocido y, como con la mayoría de las cosas que no comprendemos o que nos asustan o que no se ajustan a nuestras normas, ¡nos burlábamos de ellos terriblemente! Cher tampoco ayudó cuando en 1971 sacó su sencillo “Gitanos, Vagabundos y Ladrones” el cual también los mostraba bajo la misma luz de desprecio.

Más que nada recuerdo que los niños gitanos, a pesar de que siempre tenían el rostro muy sucio, las rodillas raspadas, la ropa raída y la nariz sucia, parecían sin embargo ser más fuertes y más saludables que muchos de nosotros, además de que siempre estaban listos para una pelea. ¡Mi padre, también adicto a las peleas, dejó de ir a las ferias mucho antes de esto, lamentándose de que estas extravagancias itinerantes hubieran dejado de traer los cuadriláteros de box gitanos que solían acompañarlas en otra época! Estos lugares de pugilismo punitivo eran realmente muy populares en su época, y no fue tanto tiempo atrás que yo mismo me encontré con la campeona mundial invicta de boxeo, peso mosca y gallo, ‘Battling’ Barbara Buttrick quien en ese momento contaba con 70 años, y cuya carrera había comenzado, hacía mucho, en las mismas arenas de lucha de los gitanos. ¡Gitanos! ¿Bueno, y luego, qué hay con eso? Bueno, en un día como hoy en 1943, Heinrich Himmler hizo pública una orden en la que ponía a los gitanos en el mismo nivel que los judíos. Aproximadamente, medio millón de gitanos fueron exterminados en los campos de concentración, aunque muchos de ellos experimentaron peores destinos que la muerte, en los crueles experimentos que precedían al exterminio por gas o fuego.

Los Ceneos de los tiempos bíblicos eran nómadas, gitanos si lo prefieren, y acompañaron a los israelitas hacia la tierra prometida. Moisés favoreció y se casó con una esposa Cenea y Jael, famosa por “atravesar el cráneo de Sísara con una estaca” era a su vez la esposa de Heber, un Ceneo. Los Recabitas descendían de estos mismos gitanos feroces y se aseguraron de mantener su estilo de vida nómada, parecido al de los gitanos, aún después de que Israel se asentó en la tierra. Juan de Jerusalén, reporta que Jonadab el recabita era discípulo del profeta Eliseo y fue este mismo Jonadab el que llevó a su tribu a un estilo de vida religioso y estético, por el cual permanecieron como gitanos extranjeros y gitanos peregrinos en la tierra, alejados del pecado, puros en sus acciones, y fieles en su conducta. Estos gitanos en particular no eran ni vagabundos, ni ladrones, sino que eran honrados por el mismo Dios, quien dijo que un hijo de Recab sería ministro ante Él por siempre, ¡Imaginen eso! ¡Un gitano sirviendo delante de Dios por siempre!

¿Qué podemos interpretar de todo esto en el día de hoy? Bueno, quizá tres cosas importantes:

Primero, notemos que al final la maldad del racismo acaba con uno. Puede comenzar por ser simple discriminación, pero al final, nos consumirá totalmente. Mantengamos la paz con todos los que desean mantener la paz con nosotros. No hagamos el mal a nadie. No dejemos que este ‘genio’ del genocidio vuelva a salir de la botella.

Segundo, aprendamos que Dios tiene a Su pueblo en todas partes. En el cielo, todos nuestros hermanos y hermanas pertenecientes a cada tribu y que hablan todas las lenguas, aparecerán ante Su Grandioso y Majestuoso trono.

Por último recuerden, aprendan y nunca olviden que Dios honra a aquellos que se han comprometido a caminar junto a Él, ¡no importa quienes sean!

Entonces, querido amigo, déjame preguntarte hoy, ¿algo en tu vida lleva la maravillosa marca de los gitanos? Me parece que Dios ama en gran medida al hombre viajero, al hombre que lucha, al hombre de a caballo y sin morada fija.

Reflexiona: Todos ellos vivieron por la fe, y murieron sin haber recibido las cosas prometidas; más bien, las reconocieron a lo lejos, y confesaron que eran extranjeros y peregrinos en la tierra. Al expresarse así, claramente dieron a entender que andaban en busca de una patria. Si hubieran estado pensando en aquella patria de donde habían emigrado, habrían tenido oportunidad de regresar a ella. Antes bien, anhelaban una patria mejor, es decir, la celestial. Por lo tanto, Dios no se avergonzó de ser llamado su Dios, y les preparó una ciudad. Hebreos 11:13-16 

Ora: Jesús, que mis promesas Te honren y que tanto esas promesas como Tú bendigan a mis hijos por los siglos de los siglos. Te lo pido en Tu precioso nombre. Amén.

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