Susurros Nocturnos - 15 de Marzo, 2016

Mar 15 ¡Rescátame o Ilumíname!

Palabra Clave 

¡Rescátame o Ilumíname!

Rut 4:5-6

Pero Booz le aclaró: -El día que adquieras el terreno de Noemí, adquieres también a Rut la moabita, viuda del difunto, a fin de que conserve su nombre junto con su heredad. –Entonces no puedo redimirlo –respondió el pariente redentor-, porque podría perjudicar mi propia herencia. Redímelo tú; te cedo mi derecho. Yo no puedo ejercerlo. NVI 

“Te he amado con amor eterno y jamás te dejaré ni te abandonaré. Tanto te amo, que te he comprado con la sangre de mi único Hijo; te he sacado del reino de las tinieblas y te he llevado al Reino de mi amado Hijo y te he hecho digno de la herencia de los santos en luz. En mi casa hay muchas mansiones y una de ellas es sólo para ti, pues tú eres ahora mi propio hijo adoptivo Real. ¡Sí! He matado al becerro más gordo, te he sacado de las cenizas y te he sentado junto a príncipes; a mi derecha encontrarás tesoros y placeres eternos. Sin embargo, en cuanto a la cuenta de tu tarjeta de crédito vencida, bueno, esa es ‘tu’ responsabilidad, ¡tontuelo! Consigue un par de trabajos y págala de esa forma, o ve al banco por un préstamo de rescate. ¡Eso se llama responsabilidad fiscal! ¡y consecuencias por no planear bien! ¡Hubieras leído las letras pequeñas! No, tú te metiste en este lío, ¡no fui Yo! Tú debiste ocuparte de tu propio futuro financiero, así que ahora afronta las consecuencias y aprende. Sí, yo te he rescatado de todas las consecuencias eternas de tus pecados, pero el rescate de tus problemas financieros es tu responsabilidad. La iglesia y Mi pueblo no están aquí para eso. ¡No están aquí para echarte una mano o rescatarte! Así que levántate y soluciónalo. ¿Qué quieres decir con que no hay trabajo? ¡Inventa uno! ¡Toma una tina y ve a lavar ventanas! ¿Qué quieres decir con que me seguías a mí? ¡Yo no llevo a nadie hacia las deudas! ¿Qué quieres decir con que necesitabas alimentarte? ¿Me estás diciendo que no te proveí para tus necesidades? ¡Debiste haber buscado las langostas y la miel silvestre, mi amigo, así que deja de quejarte! ¡Ah!, y no te olvides: busca Mi Reino y todo se te dará. Quizá debas meditar sobre eso mientras sales de este lío que tú mismo has provocado… ¡Caramba!”

Nos guste o no, nuestra visión capitalista acerca de Dios y ese mercado de locos al que la iglesia se encuentra tan unida, pone una prima enorme sobre el éxito fiscal. Entiendan bien, este “dios” del que hablan, no realiza rescates. “Dios,” dicen ellos, “te rescatará de todo el lodo espiritual, pero tu cuenta bancaria es tu problema”. 

No obstante, el Dios que yo conozco no es así. Sean espirituales o materiales, todas nuestras cuentas bancarias le pertenecen, estén llenas o vacías, en negro o en rojo, son de Él. Él nos compró. Nos redimió completamente; todo lo que tenemos es de Él, incluso nuestras deudas. Es importante que sepamos esto, especialmente, en estos días de colapso financiero y de condena por parte de la comunidad. 

Recuerden: “no hay más condenación para los que están en Cristo Jesús” y esto incluye si tus finanzas están por los suelos. 

Amigos, este hecho paternal no es una licencia financiera para gastar sin medida: “¿Vamos a persistir en el pecado, para que la gracia abunde?” (Romanos 6). Tampoco es licencia para la pereza: “El que no quiera trabajar, que tampoco coma” (2ª Tesalonicenses 3:10). Sin embargo, este hecho paternal es licencia para la paz y el consuelo. Pues, ¡si Dios no nos ha rescatado completamente en el pasado, el presente y el futuro, entonces, estamos totalmente perdidos! Si nuestras deudas espirituales y materiales del pasado, del presente y del futuro no le pertenecen a Él, entonces, ¡qué triste se volverá el mundo! Su Palabra dice, “del Señor es la tierra y todo cuanto hay en ella” (Salmos 24). Por tanto, si no tienes, puedes orar para que Él transfiera de Su riqueza a tus manos. Y si ya tenemos suficiente, entonces, debemos preguntarnos ¿para qué tenemos tanto de parte de Él?

Los comienzos del siglo XXI dan a la iglesia, nuevamente, la oportunidad de hacer muchas cosas para alcanzar a otros. (Hechos 4:33-35) Riqueza, la tenemos... ¡me pregunto si estaremos dispuestos a compartirla entre los hermanos! 

Reflexiona:- La viuda de un miembro de la comunidad de los profetas le suplicó a Eliseo: “Mi esposo, tu sirviente, ha muerto, y tú sabes que él era fiel al SEÑOR. Ahora el hombre con quien estamos endeudados ha venido para llevarse a mis dos hijos como esclavos. 2ª Reyes 4:1 NVI 

Ora: -  Padre, libérame de todas mis deudas y hazme próspero para que pueda ser una bendición para otros en Tu Reino. Amén.

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