Susurros Nocturnos - 14 de Julio, 2016

Jul 14 Antes de que comience el combate: ¡recibe y cree!

PELEA

Josué 5:1

En efecto, un gran pánico invadió a todos los reyes amorreos que estaban al oeste del Jordán y a los reyes cananeos de la costa del Mediterráneo, cuando se enteraron de que el Señor había secado el Jordán para que los israelitas lo cruzaran. ¡No se atrevían a hacerles frente! 

Antes de que comience el combate: ¡recibe y cree!

Probablemente has escuchado los refranes: “¡Es más inútil que un cenicero en una moto!”, o tal vez “es tan inútil como una tetera para chocolate”, representando los dos, de modo pintoresco, el fracaso, la ineptitud y la inutilidad. 

Dios es un guerrero, y parte de las tácticas de un guerrero incluyen intimidar a su enemigo. Si la batalla puede ganarse antes de llegar al campo, pues mucho mejor. Después de todo, vencer es a menudo un asunto de corazón, es decir, de lo que crees que realmente será el resultado. Si puedes transformar esta creencia en una intimidación tanto espiritual como psicológica para minimizar, aplastar y debilitar el corazón de un oponente antes de la batalla, entonces será mucho más sencillo que te deshagas del él en el campo de batalla, que cuando llega con su corazón resuelto y listo para la arremetida. Esta es una táctica valiosa y muy utilizada en la Biblia porque, subraya esto bien el día de hoy, los corazones decididos, desafiantes y confiados en la carne, siguen siendo las fortalezas más grandes contra las cuales se enfrenta un guerrero de Dios. 

Como antiguo entrenador de boxeo, puedo decirles que yo podía ‘ver’ al perdedor incluso antes de que pusiera un pie en las cuerdas. Un sólo vistazo a su oponente intimidador y musculoso, sus proezas y las historias acerca de su ferocidad, le arrebataban la pelea incluso antes de que comenzara el combate, ¡aunque las historias que le contaran fueran flagrantes mentiras! Y es que la victoria es, antes que nada, un asunto de corazón. 

Por ejemplo, en una ocasión nuestro Dios Guerrero estaba preparando a una persona para la pelea, y comenzó por implantar un sueño perturbador en el corazón de un soldado enemigo en ese momento desconocido, quien luego empezó a preocuparse tan sutilmente, que terminó manifestando su preocupación en el tranquilo y oscuro campamento madianita. El relato de este sueño por parte de un soldado enemigo perturbado, a uno de sus nerviosos compañeros, fue a su vez escuchado por Gedeón quien estaba vigilando, mientras esperaba inquieto y temblando. Escuchen y observen, miren y sientan lo que sucedió en el pecho de Gedeón, cuando estas cosas llegaron a sus oídos: “Cuando llegó Gedeón, he aquí que un hombre estaba contando a su compañero un sueño, diciendo: He aquí yo soñé un sueño: Veía un pan de cebada que rodaba hasta el campamento de Madián, y llegó a la tienda, y la golpeó de tal manera que cayó, y la trastornó de arriba abajo, y la tienda cayó. Y su compañero respondió y dijo: Esto no es otra cosa sino la espada de Gedeón hijo de Joás, varón de Israel. Dios ha entregado en sus manos a los madianitas y a todo el campamento”. ¿Pueden ver lo que está sucediendo en el corazón de Gedeón? Pues cuando Gedeón, el débil de corazón quien estaba escondiéndose, escuchó el relato del sueño y su interpretación, su corazón lastimero y tembloroso se llenó de emoción poderosa y entonces, con gran expectativa comenzó a alabar a Dios lleno de asombro, maravilla y esperanza. 

Aquí sucedieron dos cosas: 

Primero, el corazón del enemigo se llenó de temor y esperaba una derrota, y segundo, ¡el corazón de Gedeón se fortaleció y esperaba la victoria! 

Permítanme decir que fue en esta intersección, entre el recibir y el creer de Gedeón, que se ganó la batalla. Amigos, en este punto, incluso antes de que la vasija se hiciera añicos, ¡la batalla en realidad ya estaba ganada! Gedeón regresó al campo de Israel y les dijo a sus compañeros: “Levantaos, porque el Señor ha entregado el campamento de Madián en vuestras manos”. (VRV) 

¿Lo ven, amigos? Al engrandecer el corazón de Gedeón, nuestro Dios guerrero también desalienta el corazón de los madianitas. Paraliza el corazón y paralizarás al hombre. Vuelca el corazón y volcarás la batalla. Este método se repite a lo largo de toda la Escritura, y permítanme agregar, ¡aparece en los dos lados del conflicto! (ver 1ª Samuel 4: 5-11). 

Guerreros de Dios, ¿puedo preguntarles sobre el estado de su corazón, el nivel de su esperanza y la profundidad y firmeza de su confianza en nuestro Todopoderoso comandante? Si tu corazón no está bien, amigo, ni siquiera te atrevas a pisar las cuerdas. Sin embargo, si hoy llenas primero tu corazón con una victoria expectante, entonces te digo que “¡algunos gigantes van a caer y algunas fortalezas van a ser sacudidas y despedazadas!” eso, si sus corazones están llenos de fe y de confianza, y pueden ver la victoria desde lejos. ¡Reciban y crean! Lleguen a ese punto hoy, ¡reciban y crean hoy! 

Reflexiona: “Por sobre todas las cosas cuida tu corazón, porque de él mana la vida.” Proverbios 4:23 

Ora: Señor, ¿quién puede hacerte frente? Tú eres grande, oh Señor, eres el “aplastador de cabezas” prometido. Entonces Señor, coloca tus pies y los míos sobre las cabezas de todos nuestros enemigos; humíllalos y derrótalos hoy, oh mi poderoso Jesús, y llena así mi corazón de fe. Amén.

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