Susurros Nocturnos - 12 de Julio, 2016

Jul 12 Las últimas palabras pronunciadas

BENDICIÓN

Génesis 49:33-50:1

Cuando Jacob terminó de dar estas instrucciones a sus hijos, volvió a acostarse, exhaló el último suspiro, y fue a reunirse con sus antepasados. Entonces José se abrazó al cuerpo de su padre y, llorando, lo besó

Las últimas palabras pronunciadas 

La pequeña aldea de Bognor Rocks de la costa sur de Inglaterra, se convirtió en el siglo veinte en el resort costero escogido para que los “acomodados” pasaran sus días de convalecencia y recuperación. Al Rey Jorge V, cuando gozaba de buena salud, le gustaba tanto el lugar que le otorgó al pueblo el sufijo de “Regis”. Bognor Regis había ahora llegado a la mayoría de edad. Podrían haber pensado que este galardón real habría vuelto famoso el lugar, pero estarían equivocados. Lo que ha marcado a la ciudad para siempre, son las palabras finales del mismo Rey, quien estando en pleno lecho de muerte y al preguntársele si querría pasar sus últimos días en su resort favorito de Bognor Regis, replicó: “¡Al diablo con Bognor!”, ¡y murió ante la sola idea de ir allá! 

Otro inglés, nacido en Kent y de padres acaudalados, después de cumplir su tiempo como contador en la ciudad de Londres, se jubiló para realizar sus anhelos de escribir. “Goodbye” (Adiós) es uno de los poemas de Walter De La Mare, que el día de hoy va a cerrar nuestro tema de las palabras poderosas. 

La última de las últimas palabras pronunciadas es ‘adiós’
La última flor desmantelada en el seto lleno de maleza
El último rumor lánguido de una campana doblando a lo lejos,
La última rata ciega en desdeñar el centeno mohoso. 

Una oscuridad endurecedora pone vidriosa la vista evocadora
Hace brillar en la nada la vela extinta de los vigías
Asciende hacia una nada sin aroma el incienso desgastado
Ahoga en el silencio exterior el grito de caza.
El amor de su música silenciada no da un suspiro
El pensamiento en su torre de marfil a tientas busca en su hilado
Sacude en vano los árboles murmurantes del Edén
La última de las últimas palabras pronunciadas es ‘adiós’. 

Las palabras tienen poder y nuestras vidas están llenas de ellas. Muy pocos entre nosotros tendrán la rara oportunidad, con total claridad mental, de pronunciar sus palabras finales con poder. Un accidente automovilístico, una enfermedad que debilite, la prisión, la separación y una multitud de otros silencios pueden robarnos el poder de nuestras palabras finales. Reflexionen entonces, amigos, reflexionen, porque yo he decidido que mis últimas palabras no serán “adiós”, sino “au revoir” y “nos encontraremos de nuevo en días mucho mejores que estos”; porque esta esperanza certera de un mañana prometido adornará mis labios cada día y revestirá mi pluma en la noche, con una invitación a que me sigan siempre, al tiempo que yo seguiré siempre a Cristo. 

¿Y tú? ¿Será tu vida la pluma que escriba siempre con poder las palabras finales para aquellos a quienes amas? 

Reflexiona: “Pero algo más me viene a la memoria, lo cual me llena de esperanza: El gran amor del Señor nunca se acaba, y su compasión jamás se agota. Cada mañana se renuevan sus bondades; ¡muy grande es su fidelidad!.” Lamentaciones 3:21-23

Ora: Que Tu honor y Tu alabanza, oh Dios, den alas a mis palabras cada día, y que cada noche las revistan de esperanza acogedora. Amén.

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