Susurros Nocturnos - 12 de Febrero, 2016

Feb 12 Un tonto colgando de una cuerda

CONTROL 

Un tonto colgando de una cuerda

Habacuc 2:5 

El que es afecto al vino, es traicionero y soberbio, y por lo tanto no permanecerá, pues ensancha su garganta como el sepulcro y es insaciable como la muerte; reúne para sí mismo a todos los pueblos y naciones. RVC

Ahora leamos de Nabucodonosor, el soberbio e insaciable soberano del reino de Babilonia quien es, en sí mismo, la imagen del diablo y también un ejemplo de todas las maquinaciones de las instituciones soberbias, los hombres soberbios y las naciones soberbias. Lo que este versículo dice sobre él es realmente muy fácil de entender. 

La soberbia se monta sobre las espaldas de los otros y jamás logra satisfacer al corazón que busca encumbrarse. Cuando se le pregunta: “¿Cuánto es suficiente?” La respuesta es siempre la misma: “Solo un poco más”. De esa manera, el reino de Babilonia liderado por Nabucodonosor devoró totalmente a todas las naciones con su boca bien abierta e insaciable y con intensidad propia del infierno. En nuestras naciones, en el momento presente, la soberbia se está exaltando a sí misma una vez más y como antes, esa glotonería hedonista por todas las cosas asquerosas la está consumiendo. 

Ahora bien, así dice la Biblia refiriéndose a Nabucodonosor, esa imagen de la soberbia encarnada: “el que es afecto al vino es traicionero y soberbio…” La imagen que se muestra aquí es la de una borrachera fuera de control y demente. Ahora bien, como dice el viejo dicho: ‘Uvas son de Dios regalo, para el bueno y para el malo. Los grandes tontos beben poco y los pequeños demasiado’, y también la Biblia expresa claramente que así como el vino se bebe para regocijo del corazón del hombre, también habla de sus peligrosos excesos. Debemos estar prevenidos, pues la diferencia entre el regocijo dado por un poco de vino y la vergüenza que trae el exceso es muy pequeña. Si te vuelcas hacia la ebriedad y el pecado por beber de más, entonces no eres sabio. Snake Bite o ‘Mordedura de Serpiente’, es mucho más que el nombre de una cerveza del sur, mi amigo... ¡ese vaso extra te va a morder!

Siempre recuerdo cuando me encontraba de guardia en los ‘calabozos’ mientras estaba en servicio en el HMS Dolphin para mi entrenamiento en submarinos. A finales de la década de los 70, la principal causa de muerte en la Marina Real era ahogarse en el propio vómito por estar borracho. Por esta razón, cualquiera que fuera arrestado por ebriedad era llevado al calabozo, tanto por la ofensa en sí misma como para resguardar la propia seguridad. Una noche en particular, me tocó custodiar a un hombre joven que la mañana siguiente cuando dejó el calabozo, era tan pacífico como un corderito. Sin embargo, la noche anterior cuando lo trajeron, estaba tan loco por causa de la bebida que lo habían atado a una camilla. Recuerdo que el policía naval salió presuroso de la celda una vez que lo desató y cómo olvidar la furia de este hombre quien, al verse libre, arrojó la camilla contra los barrotes y luego se puso a caminar de una lado a otro como un lobo enloquecido, escupiendo venganza, odio, ira y todo tipo de manifestaciones malvadas. ¡Me alegra que nunca llevara a cabo todas esas cosas que decía iba a hacerme cuando saliera! 

Verán, la embriaguez es una puerta hacia la oscuridad, un vehículo para que la maldad en todas sus formas se suba y viaje en él. La embriaguez te posee, te coloca gafas engañosas de grandeza en tu propia visión y te llena de soberbia. Sea que estés bajo la influencia de la marihuana, la cocaína, la heroína o el vino, simplemente te vuelves un pecador soberbio y tonto en eterna búsqueda por poseer aquello que no te pertenece, siempre insatisfecho con tu suerte cuyo fin será locura y quebranto, vacío y soledad.

Si Dios te ha salvado de esto en el pasado, ¿por qué razón has de volver como un perro a su vómito buscando fugaces placeres que antes te destruyeron? Todas las excusas que des para seguir consumiendo drogas o alcohol son simplemente eso: ¡excusas! Si este eres tú, entonces sé humilde en este instante, vuélvete a Cristo ahora mismo ¡y Él te liberará de todas tus adicciones! Admítelo cuando todavía estás a tiempo. El cristiano debe tener control de sí mismo y esto lo logra al estar controlado por el Espíritu Santo. Todo lo demás es pecado. Todo lo demás es insensato. Todo lo demás es soberbia y muerte en caída. Toma nota de mis palabras: Si el alcohol o las drogas te controlan, ¡tarde o temprano terminarás como una marioneta! 

Reflexiona:- ¿De quién son los lamentos? ¿De quién los pesares? ¿De quién son los pleitos? ¿De quién las quejas? ¿De quién son las heridas gratuitas? ¿De quién los ojos morados? ¡Del que no suelta la botella de vino ni deja de probar licores! No te fijes en lo rojo que es el vino, ni en cómo brilla en la copa, ni en la suavidad con que se desliza; porque acaba mordiendo como serpiente y envenenando como víbora. Tus ojos verán alucinaciones, y tu mente imaginará estupideces. Te parecerá estar durmiendo en alta mar, acostado sobre el mástil mayor. Y dirás: “Me han herido, pero no me duele. Me han golpeado, pero no lo siento. ¿Cuándo despertaré de este sueño para ir a buscar otro trago?...” Proverbios 23:29-35 NVI 

Ora: -  Señor Jesús, ven y se nuestra satisfacción. Amén y que así sea.

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