Susurros Nocturnos - 11 de Diciembre, 2016

Dec 11 El dragón inofensivo

REGRESA

Isaías 30:7

La ayuda de Egipto no sirve para nada; por eso lo llamo: El dragón inofensivo. (La Biblia Viviente)

El dragón inofensivo

Ciertamente en Inglaterra, mi país de origen, tenemos algunos nombres de lo más inusuales. Por ejemplo, yo viví en la calle ‘Pease Pottage’, que literalmente significa “sopa o consomé de chícharos”. Un número de relatos locales explican cuál puede ser la razón para ese nombre, pero nadie lo sabe con seguridad. Muchos de los otros nombres inusuales ingleses tienen sus raíces en el uso anglosajón y por ello puede que suenen un poco extraños actualmente. Hay países que tienen muchos nombres divertidos. Qué tal estos para mencionar algunos: el proctólogo llamado Dr. Pompa, el dentista llamado Dr. Molar ¡y el pueblo en Florida llamado Two Egg (Dos Huevos)! O qué hay de estos nombres: “Armando Paredes”, “Margarita Flores de la Colina” y, por supuesto, ¡“Zoila Reyna del Corral”! Sí, realmente, son graciosos, pero quiero que sepan que los nombres en las Escrituras, además de que envuelven promesas en ellos, también son proféticos e instructivos. Sí, nombres que envuelven promesas como: “Ya no te llamarás Abram, sino que de ahora en adelante tu nombre será Abraham, porque serás padre de muchas naciones (Génesis 17:5-6). Nombres proféticos como: “Por eso, el Señor mismo les dará una señal: He aquí que la virgen concebirá y dará a luz un Hijo, y llamará su nombre Emanuel.” (Isaías 7:14). Ambos nombres son instructivos, tal como el versículo de hoy. La escena es esta: Israel está en un caos y, otra vez, como una paloma sin rumbo, está revoloteando desde y hacia sus aliados humanos para obtener solaz y apoyo, y pareciera que hoy, la fuente de protección de Israel fuera Egipto. ¡Egipto el fuerte, Egipto el potente, Egipto el poderoso!

Dios se acerca a esa misma paloma inquieta que es Israel y le dice: “los tuyos son hijos rebeldes, amontonando pecado tras pecado. ¡Sí, tú estás recibiendo consejo, pero no de Mí! ¡No has pedido mi consejo, oh no! Estás feliz sentada allí, a la aparentemente fuerte sombra de Egipto, fortaleciéndote a ti misma con ese fanfarrón, pomposo y arrogante Faraón, ¡la misma nación y pueblo que trató de aniquilarte! ¿Acaso has olvidado que Yo te liberé de ese pueblo? Simplemente, no está bien”, dice el Señor, “así que escucha: ahora estoy llamando a Egipto: el dragón inofensivo. Ahí lo tienes,¡Anótalo y que no se te olvide: el dragón inofensivo!”

El significado real de este nombre es “Rahab, quien se sienta quieta”, o “el fuerte que se sienta quieto”, o como la Biblia Viviente traduce tan maravillosamente, “el dragón inofensivo”.

Ahora amigos, escuchen y escuchen con atención. Pues nosotros, los redimidos somos aves extrañas, cuyos naturales dispositivos buscadores siempre nos llevarán de vuelta a esas muchedumbres, esas miradas esquivas, esas luces, esas acciones, esos hábitos, esos dispositivos y esos modos, los cuales, a pesar de que fueron parte de todo el paquete de nuestra antigua esclavitud, no obstante nos dieron un sentido de cierta pertenencia, cierta familiaridad y cierto confort. Sí, algunas veces las cadenas de Egipto se estiran un largo camino a través del tiempo y del espacio ¿no lo creen amigos?

¡Dios dice no! No vuelvan atrás, no se apoyen en experiencias pasadas y no piensen que su redención, protección y provisión contínuas descansan en algún orgulloso pavo real. Dios podría estar enojado con nosotros por esta regresión, pero es porque Él es celoso. ¡Él es un Dios celoso! Él nos ha amado con un amor eterno y no nos compartirá con otro. “¿Quieren probar?” dice el Señor. “¿Quieren confiar en dragones engañosos y pavos reales orgullosos? Les fallarán. ¡Yo verán que así lo harán!”

Hoy, querido amigo que vas tal vez de regreso a Egipto, déjame preguntarte: “¿Por qué estás volviendo a un estilo de vida vano y sin propósito? ¿Por qué estás volviendo a la esclavitud y a la muerte?” ¡Quizá si escribes unas 1000 líneas de lo siguiente abras tus ojos y desees volver a la tierra prometida! ¿Listo?

“Rabah-Hem-Shebeth. ¡He estado confiando en dragones!”
“Rabah-Hem-Shebeth. ¡He estado confiando en dragones!”
“Rabah-Hem-Shebeth. ¡He estado confiando en dragones!”

Reflexiona: “Ahora bien —afirma el SEÑOR—, vuélvanse a mí de todo su corazón, con ayuno, llantos y lamentos. Rásguense el corazón y no las vestiduras. Vuélvanse al SEÑOR su Dios, porque él es bondadoso y compasivo, lento para la ira y lleno de amor, cambia de parecer y no castiga.” Joel 2:12-13

Ora: ¡Jesús! Ayúdame por favor. Lamento ser cómo un perro que vuelve a su vómito, un cerdo que vuelve a su muladar. ¡Lo siento tanto! Ahora, Padre, permite que Tu luz cobre vida en mí y lleve mi corazón, mi mente y mis pasos de vuelta a casa, a casa Contigo, te lo pido en el nombre de Jesús. Amén.

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