Susurros Nocturnos - 11 de Mayo, 2016

May 11 Amor desnudo

AMOR

Lucas 21:2-4

“También vio a una viuda pobre que echaba dos moneditas de cobre. 'Les aseguro,' dijo, 'que esta viuda pobre ha echado más que todos los demás. Todos ellos dieron sus ofrendas de lo que les sobraba; pero ella de su pobreza, echó todo lo que tenía para su sustento.”

Amor desnudo

Sir Edward Dyer, un poeta Isabelino, en su poema “Amor es Amor” termina la primera de sólo dos estrofas con estas palabras: - Los mares tienen sus fuentes, e igualmente las tienen los manantiales;

Y el amor es amor, en los mendigos y en los reyes.

Cuan dulce. Sin embargo, díganme amigos: ¿Por quién les gustaría más ser amado? ¿Por un rey o por un mendigo? Es una importante pregunta ya que Dyer sostiene que no hay diferencia en la calidad y cantidad de amor de los dos personajes. Seguramente, esto es una verdad de proporciones bíblicas y de consolación. Sin embargo, hay una serie de problemas con esta aceptación de no diferenciar entre el amor de un mendigo y el amor de un rey.

Consideren primero a dos familias viviendo en la misma calle las cuales tienen un hijo muy amado. Con los años, el padre de una de las familias tiene la capacidad y la oportunidad de destacarse en su trabajo y aumentar sustancialmente sus ingresos económicos. El otro tiene las habilidades y es responsable pero le ha faltado la oportunidad debido a la mala administración de otros, ¡lo que significa que ha tenido que luchar para poder apenas subsistir! Cuando los hijos de estas dos familias llegan a la edad de dejar sus hogares, un padre amoroso le da un carro y un fondo para la universidad a su hijo, mientras que el otro le da al suyo una disculpa. “Los mares tienen sus fuentes, e igualmente las tienen los manantiales; y el amor es amor, en los mendigos y en los reyes”. Quizás, pero en este caso ¿por quién le gustaría más al muchacho ser amado? ¿Por un mendigo o por un rey?

O, ¿qué piensan de esto? Imagínense a dos matrimonios, ambos muy enamorados. Uno de ellos se va de vacaciones todos los años, come fuera regularmente y se compra regalos caros y bien pensados. La otra pareja en ocasiones ordena pizzas, raramente va a alguna parte y se hacen ellos mismos sus propias postales para enviárselas mutuamente en sus cumpleaños. Se las arreglan de alguna forma. Sin embargo, díganme amigos, ¿les gustaría más ser amados por un mendigo o por un rey? ¿Importa eso?

Aunque pienso que Dyer está en lo correcto, también es cierto que un rey puede costearse muchas más expresiones materiales y prácticas con la misma calidad y cantidad de amor que posee un mendigo. En este mundo material, este tipo de expresión de amor del rey, también se puede ver y sentir, y es cierto, puede hacer la vida mucho más fácil y más agradable. Esto es simplemente un hecho.

Sin embargo, el dinero no lo es todo, aunque nos pueda comprar casi todas las cosas y conseguirnos hacernos felices y proporcionarnos bastante libertad. Sí, es verdad que el dinero es clave para cualquier tipo de libertad, pero no lo es todo, y gracias a Dios por eso, ya que la mayoría de las personas no son reyes en sus propios mundos financieros.

Me parece entonces que si Dyer está en lo correcto, el amor tiene que ser más profundo, más alto y más grande que cualquier otra cosa que el dinero pueda comprar. Y quiero decir ¡cualquier cosa! Porque el verdadero amor posee una calidad eterna y en su forma más genuina tiene que ser comunicado en fe. ¿Has entendido esto? El verdadero amor tiene que comunicarse en fe. En este sentido quizás los mendigos tienen la oportunidad de expresar un amor más genuino y puro, más que lo que pueda expresar jamás un rey. Porque un amor impulsado por la fe, encomienda continuamente en oración a la persona amada al buen y gran Dios, mientras vela y busca la manifestación del bien material y espiritual, la gracia y la misericordia de Dios en las vidas de aquellos que ellos realmente aman. Sí, me pregunto si los mendigos tienen la oportunidad de amar más profunda y puramente por la fe, siempre trasmitiendo rayos brillantes de oración por las vidas de aquellos que ellos quisieran bendecir pero que por el momento, no pueden hacerlo por sí mismos. ¿Pudiera ser esto posible?

El amor sincero, desprovisto de riquezas, tiene que encontrar las vías de expresión eternas y no las fáciles vías materiales y terrenales que el dinero muy fácilmente puede comprar. Les digo amigos, ustedes no pueden comprar amor, ni pueden vender amor, ya que el amor no necesita un Porsche para trasladarse al corazón de una persona. Piensen en esto, ya que verdaderamente “Los mares tienen sus fuentes, e igualmente las tienen los manantiales; y el amor es amor, en los mendigos y en los reyes”.

Reflexiona: “Ya conocen la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que aunque era rico, por causa de ustedes se hizo pobre, para que mediante su pobreza ustedes llegaran a ser enriquecidos.” 2a. Corintios 8:9

Ora: Amado Dios, da a mi amor, tanto raíces como consecuencias eternas. En el nombre de Jesús te lo pido. ¡Amén!

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