Susurros Nocturnos - 1 de Enero, 2016

 

Jan 1 ¿Son los árboles capaces de razonar?

ESPERA 

¿Son los árboles capaces de razonar?

Salmos 104:24

¡Oh SEÑOR, cuán numerosas son tus obras! ¡Todas ellas las hiciste con sabiduría! ¡Rebosa la tierra con todas tus criaturas! NVI 

Un profesor de la ‘Estación Biológica Donana’ en Sevilla, España, refiriéndose a la deforestación de la selva tropical brasileña comentó que ésta había llevado a un empequeñecimiento de las semillas. Esto fue lo que dijo: «Una de las cosas que más nos sorprendió, además de la rapidez con que la deforestación llevaba a la desaparición de la fauna, fue el observar que la misma estaba ocasionando la modificación en las características de las plantas – y esto estaba sucediendo en el transcurrir de sólo unas cuantas generaciones». Este mismo profesor continuó diciendo que los árboles habían ‘evolucionado’ con rapidez para producir frutos más pequeños, y específicamente, para que las aves con picos más pequeños pudieran comerlos y de esa forma contribuir a la diseminación de las semillas. 

Ahora bien, discúlpenme pero, ¿sugiere esto que los árboles tienen una percepción inteligente? ¿Querrá decir esto que los árboles son conscientes de su clase, de su disminución en número y de su deseo de ser más? ¿Habrá una conectividad y una comunicación íntima entre los mismos árboles? ¿Presupone esta afirmación que los árboles son conscientes de su capacidad reproductiva y de la disponibilidad y tamaño de otros mecanismos biológicos de transporte, de manera tal que pueden realizar los cambios necesarios en el tamaño de su semilla, y más aún, es esto un indicador de su propia decisión y su poder para provocar, de manera inteligente, la evolución hacia semillas más pequeñas? ¿O podría ser quizá, simplemente, que como no quedan aves de gran tamaño y solo hay aves más pequeñas, éstas pueden únicamente alimentarse de las semillas de árboles más pequeños? Si lo que el profesor sugiere es lo primero en vez de lo último, entonces es el momento de abandonar nuestra búsqueda de vida en Marte y comenzar a tratar de comunicarnos con estos árboles inteligentes y sensitivos. En otras palabras, deberíamos comenzar a comunicarnos con un cosmos local y sensible, ¡puesto que el planeta está vivo y tiene conciencia de sí mismo! Sin duda que este es el matrimonio esperado de Gea y Pandora, otro ejemplo de un hecho que aparentemente ha sido observado y luego forzado para constituirlo en una teoría de evolución. Sin embargo, a pesar del marco científico, ¡una teoría es UNA TEORÍA!

Amo los árboles. Amo este planeta. Ambos, de acuerdo con la Biblia, fueron creados por el Dios Todopoderoso y entregados a la humanidad y puestos a su cuidado. No somos otra cosa que inquilinos, arrendatarios de largometraje en el mejor de los casos. Así es, para Dios somos los cuidadores de este maravilloso orbe azul y brillante que cuelga en la vastedad del espacio helado al tiempo que tararea su canto lúgubre. Puede que el diablo sea el soberano de los reinos de este mundo, más la tierra y todo lo que hay en ella, ¡pertenecen al Señor!

Si en el siglo que viene, el Señor se demora y la población global continúa expandiéndose y consumiendo este planeta, sucederán varias cosas: La tecnología nos facilitará la entrada hasta lo más profundo de la tierra. Las maravillas cubiertas de hielo en los polos serán saqueadas y los fondos de los océanos desgarrados en la búsqueda de más recursos. Ciertamente, la tecnología puede hacer que colonicemos la luna y que comencemos a explotar sus tesoros. La tecnología podrá hacer estas cosas posibles pero lo que nos llevaría allí serían la avaricia y la locura y, al hacerlo, habría un aumento de las guerras por ‘los recursos’ en todo el planeta. Hace ya mucho que la humanidad dejó de ser la protectora del planeta tierra de Dios. ¿Cuál debería ser la respuesta del cristiano ante el aumento de la toma de conciencia ecológica y ambiental cuando estos antiguos puntos de vista del nuevo mundo se combinan con la disminución de materias primas y la profanación de las maravillas de la tierra salvaje dando lugar a más guerras provocadas por la avaricia y el deseo de tener más? ¿Significan la toma de conciencia celestial del cristiano y nuestras expectativas escatológicas que debemos unirnos al pillaje e ignorar la maravilla de lo que tenemos?

Excepto por el hecho de que podía controlar el viento y las olas, Jesús no era un ambientalista. Tampoco era vegetariano. No promovía la pesca segura ni la preservación de las existencias y, además, era un defensor del sacrificio y la utilización de los animales. Aunque sanaba físicamente a los enfermos, Su enfoque estaba en ‘lo que no se ve’, en el espíritu y el alma del hombre, especialmente en cómo éste se manifestaba en el reino de las relaciones sociales: padre e hijo; esposo y esposa; pueblo y gobierno; hermanos. Y dentro de estas relaciones sociales Él reafirmaba el orden bíblico para la sociedad y, en esta ocasión, puso todo sobre Sí mismo y lo envolvió del amor a Dios y el amor de los unos a los otros. Su Gran Tarea, Sus últimas palabras sobre la tierra no fueron sobre la preservación del planeta sino sobre la propagación de las buenas nuevas de salvación a través de Él. 

La toma de conciencia celestial de los cristianos y las expectativas escatológicas los lleva a obedecer a su Maestro en cuanto a propagar las buenas nuevas. Por la gracia de Dios, tal entrega producirá una justicia santificada que resultará en personas que cuidarán de otras personas, quienes a su vez, cuidarán del lugar que habitan. La injusticia, aun una poca, devorará a los que están a su alrededor y, tarde o temprano, a sí misma. Nosotros sabemos esto y entonces, como cristianos, esperamos un nuevo cielo y una nueva tierra, ambos morando en absoluta justicia. Hasta que ese momento llegue, compartimos lo que tenemos. Hasta ese momento, tomamos una comida a la vez, poseemos un solo abrigo, vivimos en una sola casa, y nos regocijamos un día a la vez. 

Reflexiona:- Los árboles del SEÑOR están bien regados, los cedros del Líbano que Él plantó. Allí las aves hacen sus nidos; en los cipreses tienen su hogar las cigüeñas. Salmos 104:16-17 

Ora: -  Aun así, ven Señor Jesús. Amén y amén. 

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