Con Diseño Divino - La Semana del 30 de Julio

Con Diseño Divino

La economía del cielo

De la Palabra de Dios: “Diles que usen su dinero para hacer el bien. Deberían ser ricos en buenas acciones, generosos con los que pasan necesidad y estar siempre dispuestos a compartir con otros” (1 Timoteo 6:18, NTV).

Los números no figuran en mi lista de cosas favoritas. La matemática para mí se reduce a una necesidad básica, y qué hacer con los logaritmos y las integrales que me dieron en la escuela...todavía no sé. Pero en fin, no vamos a hablar de números en el sentido estricto de la palabra. Hoy vamos a hablar de economía. No soy especialista en la materia pero al igual que tú, vivo en este planeta donde todos formamos parte de un sistema económico y para manejar nuestras familias tenemos que pensar en la economía, nos guste o no.

¿Sabías tú que Jesús habló más del dinero que de ninguna otra cosa? Ese tema ocupó más tiempo de sus sermones y conversaciones que la oración, el servicio a Dios y cualquier otro. Y no me extraña. ¿Por qué? Porque él sabe cuán importante es para nosotros los seres humanos, cuánto valor le damos, cuánto tiempo le dedicamos y hasta cómo nos quita el sueño y la alegría de vivir en muchas ocasiones. Así que en la Palabra de Dios han quedado establecidos algunos principios para el uso del dinero, para manejar nuestra economía que, de seguirlos, nos garantizarán una vida más parecida a la que Dios diseñó originalmente y sin dudas nos ahorraremos muchos problemas. De esos principios hoy quiero presentarte brevemente tres que he ido descubriendo al estudiar la Palabra.

1. La planificación: “Sin embargo, no comiences sin calcular el costo. Pues, ¿quién comenzaría a construir un edificio sin primero calcular el costo para ver si hay suficiente dinero para terminarlo?” (Lucas 14:28, NTV). Palabras del propio Jesús que nos enseñan a no lanzarnos a ningún proyecto sin primero planificar, calcular si tendremos suficiente para cubrir el costo. En esta era de “dinero plástico” es fácil verse tentado a gastar sin calcular, muchas veces solo por la satisfacción inmediata. Aprendamos de la mujer virtuosa de Proverbios 31que antes de comprar un campo, calcula su valor (Proverbios 31:16).

2. No derrochar: “Una vez que quedaron satisfechos, Jesús les dijo a sus discípulos: ‘Ahora junten lo que sobró, para que no se desperdicie nada’” (Juan 6:12, NTV). He leído muchas veces este relato en la Biblia pero hace poco saltó a mi vista el hecho de que Jesús, con poder suficiente para multiplicar la comida y cualquier otra cosa, les dijera a sus discípulos que recogieran lo que había sobrado para que no se desperdiciara nada. Estados Unidos es un país donde el derroche de comida, por ejemplo, es asombroso. Despilfarrar habla de nuestra poca consideración por las bendiciones que Dios ha puesto en nuestras manos. Un proverbio lo dice todavía mejor: “En casa del sabio abundan las riquezas y el perfume, pero el necio todo lo despilfarra” (Proverbios 21:20).

3. Compartir: Este no pareciera ser un principio de economía, pero si estudiamos lo que dice la Palabra de Dios, dar a otros es parte de lo que él quiere que hagamos con nuestros recursos, incluyendo los financieros. “El que es generoso será bendecido, pues comparte su comida con los pobres” (Proverbios 22:9). Y otra vez imitemos a la sabia mujer de Proverbios 31, quien tiende la mano al pobre, y con ella sostiene al necesitado. Este fue un principio que practicó la iglesia desde el comienzo, compartían unos con otros lo mucho o lo poco que tenían, y que debiera caracterizarnos siempre.

Son tres principios sencillos establecidos claramente en la Palabra de Dios. Y como todo lo que está establecido en la Palabra, tienen la garantía de que, si los cumplimos, alcanzaremos el éxito que Dios promete. No tal vez como lo definan hoy en muchos círculos, sino a la manera de Dios.

No olvidemos algo, los recursos que Dios pone en nuestras manos son, al final de la jornada, propiedad suya y él espera que seamos buenas administradoras y que en esta esfera de nuestra vida también le demos la gloria.

¡Ese es el diseño de Dios!

Wendy

Si quieres aprender más sobre el diseño divino para tu vida, te invito a visitar: www.wendybello.com

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