Aventuras en la Historia Sagrada - La Semana del 3 de Octubre

Como Dios Creó al Mundo

“En el principio creó Dios los cielos y la tierra.”  - Génesis 1:1

Dios quería que este planeta brillara, que tuviera vida y belleza. Cuando fue el tiempo preciso, Dios habló: "Que sea la luz." A la luz, Él la llamó "día" y a las tinieblas llamó "noche." El primer día de la tierra había sido hecho, con una tarde y una mañana.

El segundo día, Dios dijo: "Que sea el firmamento y que se dividan las aguas." Dios creó el firmamento para que estuviera sobre la tierra y lo llamó "cielo."

El tercer día, Dios dijo: "Que todas la aguas se junten en un solo lugar y que la tierra seca aparezca." Dios llamó a lo seco "tierra" y a las aguas "mares." Luego dijo: "Produzca la tierra hierba verde." También ordenó  a la tierra que creciera todo tipo de plantas, arbustos y árboles, cada uno conteniendo semillas para que se pudieran reproducir por sí solos. 

El cuarto día, Dios hizo las grandes lumbreras de los cielos, el sol y la luna, para dividir el día de la noche, para que fueran por señales y para las estaciones del año.

El quinto día, Dios dijo: "Produzcan las aguas seres vivientes y aves que vuelen sobre la tierra." Con su palabra, las aguas se llenaron de peces y el cielo se lleno de aves.

El sexto día, Dios dijo: “Hagamos al hombre a nuestra imagen.” “A su imagen Dios creó al hombre y a la mujer,” nos dice la Biblia. Dios creó esta vez a Adán y a Eva no con una orden, sino con sus propias manos amorosas.

El colocó a Adán y a Eva en el bello jardín del Edén. También, les dijo que todo el mundo les pertenecía. Ellos tenían que gobernarlo y cuidarlo junto con todos los animales que había en él. Adán y Eva tenían que llenar este mundo de personas con sus hijos, nietos y bisnietos a través de las edades.

Dios les enseñó las plantas y los árboles cargados de frutas del jardín. Les dijo que ellos debían comer de estos árboles. Todos los animales comían hierba y hojas de las plantas. Ellos no cazaban ni se mataban los unos a los otros. No había muerte ni temor en ninguna parte del bello mundo. “Y fue la tarde y la mañana del sexto día.” Dios estaba complacido cuando vio lo que había hecho. Él había terminado el trabajo de la creación.

Cuando llegó el séptimo día, Dios descansó. El bendijo el séptimo día y lo hizo santo. Está referido una vez más en los Diez Mandamientos: "Acuérdate del día sábado para santificarlo...porque en seis días hizo Dios el cielo, la tierra, el mar y todas las cosas que en ellos hay y reposó en el séptimo día, por tanto, Jehová bendijo el día de reposo y lo santificó. (Éxodo 20:8-11)

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