Alimento Diario - 31 de Marzo

  

 

Cómo manejar la crítica injusta

"Lo que pido de ustedes es misericordia y no sacrificios”, no condenarían a los que no son culpables. Sepan que el Hijo del hombre es Señor del sábado. Pasando de allí, entró en la sinagoga, donde había un hombre que tenía una mano paralizada. Como buscaban un motivo para acusar a Jesús, le preguntaron: — ¿Está permitido sanar en sábado? Él les contestó: —Si alguno de ustedes tiene una oveja y en sábado se le cae en un hoyo, ¿no la agarra y la saca? ¡Cuánto más vale un hombre que una oveja! Por lo tanto, está permitido hacer el bien en sábado. Entonces le dijo al hombre: —Extiende la mano. Así que la extendió y le quedó restablecida, tan sana como la otra. Pero los fariseos salieron y tramaban cómo matar a Jesús. Mateo 12:6b-14

Los fariseos en tiempos de Jesús de veras querían ser buenos. Para ello, trataban de seguir a Dios, obedeciendo casi literalmente los cientos de leyes que las generaciones de rabinos habían interpretado de los libros del Antiguo Testamento. De la misma forma, también querían que los demás “vivieran correctamente” de acuerdo al Pacto de Moisés, por temor a que, si lo quebrantaban, Dios castigaría otra vez a la nación, y destruiría el templo.

Jesús de Nazaret violó esas mismas leyes que los fariseos creían que debían cumplir. Es por ello que, como vemos en la lectura para hoy, se enojaron: porque Jesús estaba diciendo que ellos no comprendían la ley del sábado.

En su legalismo, los fariseos habían eliminado toda posibilidad de mostrar misericordia a los débiles o los perdidos que necesitaban el amor de Dios, si ello requería hacer algún esfuerzo un día sábado.  Por su parte, Jesús les dijo que la verdadera Ley de Dios pone las necesidades de las personas por encima de los rituales y la adoración vacía.

Jesús murió para quitar el juicio contra los pecados de los fariseos y de todas las personas, incluyéndonos a nosotros. Él nos salvó no porque nosotros seamos “mejor” que otros, sino porque Dios, a través suyo, derramó su gracia en nosotros –una gracia y un perdón que son para nosotros, para los fariseos, para todo el mundo.

ORACIÓN: Señor Jesús, es bueno que tratemos de vivir como cristianos, pero no es fácil. Muéstranos hoy una persona a quien podamos amar sólo porque ella te necesita. Amén.

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