Alimento Diario - 13 de Febrero

  

Soledad

"Nunca te dejaré; jamás te abandonaré." Hebreos 13:5b

Si alguna vez se ha sentido abandonado, sabe que no es una experiencia placentera. No hace mucho, un profesor de nuestra escuela parroquial me contó acerca de un niño  que en el primer día de clases se sintió tan solo, que se enfermó.

El niño estaba tan indispuesto, que pidió permiso para llamar a su casa. Como era nuevo en la escuela, el maestro le pidió al auxiliar que lo ayudara a hacer la llamada. Cuando finalmente la madre contestó, el pequeño estaba muy consternado como para hablar. Comprensiblemente la madre, al no escuchar nada, preguntó: "¿Quién es?"

El pequeño niño rompió en llanto, y entre sollozos dij "Mamá, este es Juancito, ¿es que ya te has olvidado de mí?"

Afortunadamente, la mayoría de nosotros nunca ha estado tan solo como para sentir que hasta nuestras propias madres nos han olvidado. Aún así, el sentimiento de soledad puede ser una carga terrible.

Los cristianos somos reconfortados y animados al saber que tenemos un Dios que nunca nos olvida. Nuestro Señor se acordó de nosotros cuando dio su primera promesa a Adán y Eva de que iba a enviar a su Hijo para salvar al mundo de sus pecados.

Cuando Jesús se arrodilló en el Jardín de Getsemaní y derramó gotas de sangre, lo hizo por nosotros. Cuando se dejó clavar a la cruz, y agonizó en ella hasta la muerte, lo hizo por nosotros.

En el Salvador crucificado y resucitado recibimos un Redentor, una compañía constante, y un amigo cuyo amor es demostrado por nosotros en miles de formas todos los días.

Es por ello que, aún ahora, por más que todos nos olviden o ignoren, o incluso nos desprecien, estamos seguros que Dios nos tiene presente.

Dios ha hecho la promesa de nunca dejarnos ni olvidarnos. Apoyándonos en esa promesa, nuestra soledad se disipa.

ORACIÓN: Padre celestial, hay veces en que escuchar a quienes nos rodean es más fácil que escucharte a ti. Danos el discernimiento para distinguir entre tu Espíritu de verdad y el espíritu de error de los hombres. En el nombre de Jesús. Amén.

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